La creencia de que el uso excesivo de redes sociales equivale a una adicción podría estar sobredimensionada. Así lo señala una investigación publicada este jueves en la revista Scientific Reports, donde especialistas concluyen que la mayoría de los usuarios de Instagram no son realmente adictos, sino que actúan por hábito.
“El uso excesivo de las redes sociales se ha comparado con una adicción”, escriben Ian Anderson y Wendy Wood, responsables del estudio. Incluso, recuerdan, el Surgeon General de Estados Unidos, cargo que actualmente ocupa Casey Means, ha señalado que ciertos patrones de uso excesivo presentan asociaciones neurológicas similares al abuso de sustancias.
Sin embargo, los autores afirman que “hay motivos para creer que los usuarios sobreestiman su adicción”, pues buena parte de las investigaciones previas se han basado en estudiantes universitarios o personas con otras adicciones o trastornos psiquiátricos, lo que sesga los resultados.
Solo el 2% presenta síntomas de posible adicción
Para su estudio, Anderson y Wood analizaron a 1,204 adultos estadounidenses usuarios de Instagram. En la primera muestra, compuesta por 380 personas representativas de la población adulta, se les pidió describir su nivel de adicción percibida y, paralelamente, se les evaluó para detectar síntomas clínicos de uso adictivo.
Aunque el 18% afirmó sentirse al menos parcialmente adicto a Instagram, solo el 2% mostró síntomas compatibles con un riesgo real de adicción, tales como dificultad para controlar el uso, ansiedad al no conectarse o continuar usando la plataforma pese a consecuencias negativas.
Estos resultados indican que muchos usuarios interpretan su uso frecuente como un signo de adicción, cuando en realidad responde a hábitos cotidianos arraigados.
El discurso mediático refuerza la percepción errónea
Para investigar esta brecha entre percepción y realidad, los investigadores analizaron el lenguaje utilizado por los medios estadounidenses. Entre noviembre de 2021 y noviembre de 2024 localizaron 4,383 artículos que mencionaban la frase “adicción a las redes sociales”, frente a solo 50 que utilizaban el término “hábito de redes sociales”.
Esta diferencia, señalan, contribuye a que la ciudadanía interprete su relación con redes como Instagram bajo un marco de adicción, incluso cuando no existe evidencia clínica.
Etiquetar el uso como adicción genera culpa y menor sensación de control
En una segunda muestra, compuesta por 824 adultos, los autores estudiaron cómo impacta en los usuarios considerar su propio uso como una adicción. Descubrieron que inducir esta interpretación provoca efectos negativos: los participantes reportaron menor sensación de control sobre su consumo de Instagram y mayor culpabilidad, tanto hacia sí mismos como hacia la plataforma.
Llamado a un uso más preciso del término “adicción”
Anderson y Wood concluyen que tanto los medios de comunicación como los responsables de políticas públicas deben emplear de forma más cuidadosa y precisa el concepto de adicción al referirse al uso de redes sociales. Un uso más riguroso del término —señalan— puede evitar percepciones erróneas y reducir sentimientos innecesarios de culpa entre los usuarios.
El estudio plantea que comprender mejor la diferencia entre hábito y adicción permitirá diseñar estrategias más efectivas para promover un uso saludable de las redes sociales.