El sismo de magnitud 6.5 con epicentro en San Marcos, Guerrero, que sacudió a gran parte del país la mañana de este viernes 2 de enero, no puede ser catalogado como un sismo “precursor” de un movimiento mayor, ya que científicamente no es posible hacer este tipo de pronósticos, explicó el doctor Luis Antonio Domínguez Ramírez, investigador titular del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En entrevista con Excélsior, el especialista subrayó que solo después de que ocurre un sismo de mayor magnitud en la misma región o sistema de fallas, a pocas horas o días del primero, puede afirmarse que el evento inicial fue un precursor. “No se puede saber antes. Lo más común es que se trate del sismo principal seguido de una serie de réplicas menores, como las que estamos registrando actualmente por cientos, según reporta el Servicio Sismológico Nacional”, indicó.
Domínguez Ramírez recordó que en México existen antecedentes documentados de sismos precursores o “dobletes sísmicos”, particularmente en Ometepec, Guerrero, en 1982 y 1993. En el primer caso, dos sismos de magnitudes 6.9 y 7.0 ocurrieron con cinco horas de diferencia, mientras que en 1993 se registraron dos movimientos de 5.9 grados separados apenas por tres minutos.
El investigador destacó que el sismo de este 2 de enero comparte el epicentro de San Marcos, Guerrero, con el histórico terremoto de 1957, que alcanzó una magnitud de 7.5 y provocó la caída del Ángel de la Independencia en la Ciudad de México. “Ese sismo liberó alrededor de 30 veces más energía que el ocurrido ahora”, explicó.
De acuerdo con registros históricos, en la región de San Marcos se han presentado al menos cuatro sismos importantes: en 1907, de 7.8 grados; en 1957, de 7.5; en 1989, de 6.9, y el más reciente, en 2026, de 6.5 grados, lo que confirma la alta actividad sísmica de la zona.
El especialista enfatizó que, ante la imposibilidad de predecir terremotos, la única estrategia efectiva es la prevención. Recomendó mantenerse atentos a la alerta sísmica, contar con un plan de emergencia en casa y en el trabajo, evacuar de manera ordenada y tener a la mano documentos importantes y víveres.
La UNAM recuerda que México, por su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico, registra principalmente sismos de origen tectónico, generados por el movimiento de placas como la de Cocos y la de Norteamérica. Aunque existen otros tipos de sismos —volcánicos, de colapso e inducidos—, los tectónicos son los más frecuentes y de mayor impacto.
Finalmente, los expertos reiteraron que si bien los sismos no pueden evitarse ni predecirse, una adecuada cultura de la prevención, construcciones seguras y sistemas de alerta temprana son clave para reducir riesgos y salvar vidas.