La Ciudad de México se prepara para enfrentar una de las principales amenazas a la salud pública mundial: la resistencia a los antimicrobianos. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), este fenómeno —en el que bacterias, virus, hongos o parásitos se vuelven inmunes a los fármacos— figura entre los diez mayores riesgos sanitarios globales. Para atenderlo, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrolló un proyecto sin precedentes en el país: el primer sistema de vigilancia genómica de resistencia antimicrobiana para la capital.
El programa, denominado Sistema de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos basada en la Secuenciación (ViRamSe-CdMx), es coordinado por el Laboratorio de Microbiología del Instituto de Química (MicroIQ) de la UNAM. Su objetivo es identificar genes de resistencia, caracterizar brotes, anticipar escenarios epidemiológicos y aportar información confiable para el uso adecuado de antibióticos y el diseño de políticas públicas.
“Si la CDMX fuera un paciente, hoy sería imposible diagnosticar su resistencia antimicrobiana”, advierte Corina Diana Ceapă, responsable del proyecto e investigadora del Instituto de Química. Señala que la falta de datos actualizados y la fragmentación del sistema de salud han dejado a la capital sin una radiografía precisa del problema, situación que se agravó tras la pandemia de COVID-19.
El sistema ViRamSe-CdMx operará mediante la recepción de muestras clínicas enviadas por hospitales y unidades de salud previamente seleccionadas. Dichas instituciones remitirán cepas de alto riesgo —bacterias multirresistentes o panresistentes asociadas a infecciones graves o fallecimientos— bajo estrictos protocolos éticos y de confidencialidad. En el MicroIQ, estas muestras serán sometidas a secuenciación genómica y análisis bioinformático para identificar genes de resistencia conocidos y emergentes.
Los resultados se integrarán en una base de datos anónima y segura, visible en un panel digital que mostrará mapas, alertas y tendencias casi en tiempo real. La meta es reducir el tiempo entre la recepción de la muestra y el análisis final a menos de 30 días, frente a los meses que requerían los métodos tradicionales.
El proyecto cuenta con el respaldo y la experiencia del Instituto Nacional de Pediatría (INP), que desde hace más de tres décadas estudia bacterias altamente resistentes como Pseudomonas aeruginosa, particularmente en pacientes pediátricos con fibrosis quística. Esta colaboración permitirá pasar del análisis del comportamiento bacteriano al estudio profundo de los genes responsables de su resistencia y evolución, fortaleciendo la capacidad de respuesta clínica.
Además de su impacto inmediato en la salud pública, ViRamSe-CdMx también forma nuevas generaciones de especialistas comprometidos con la investigación aplicada. Jóvenes investigadoras y tesistas participan activamente en el manejo de patógenos, la secuenciación genética y el análisis de datos, con el objetivo de comprender y contener un problema que ya rebasa el ámbito hospitalario y alcanza ecosistemas naturales.
Especialistas coinciden en que la urgencia de vigilar la resistencia antimicrobiana en la capital radica en factores como la automedicación, la prescripción inadecuada de antibióticos, la venta sin receta y el aumento de infecciones graves tras la pandemia. “México atraviesa esta crisis prácticamente a ciegas”, alerta Ceapă, al subrayar que para muchos microorganismos peligrosos no existen nuevas soluciones terapéuticas en el corto plazo.
Con ViRamSe-CdMx, la UNAM busca dotar a médicos, hospitales y autoridades de una herramienta clave para elegir tratamientos efectivos, anticipar brotes, orientar compras de medicamentos y reducir la mortalidad por infecciones resistentes. El llamado, coinciden los expertos, es actuar de inmediato y fomentar entre la población el uso responsable de antibióticos para evitar que esta amenaza silenciosa siga creciendo.