Investigaciones científicas realizadas en los últimos cinco años confirman que la influenza no solo afecta al sistema respiratorio, sino que incrementa de manera sustancial el riesgo de enfermedades graves. De acuerdo con estos estudios, la infección eleva hasta ocho veces la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular y multiplica por 10 el riesgo de infarto al corazón en personas mayores de 40 años. Además, aumenta en 74 por ciento la posibilidad de presentar alteraciones en los niveles de glucosa y complicaciones severas en personas con diabetes.
Durante una conferencia, Sandra Rajme, infectóloga del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, explicó que si bien anteriormente se sabía que el virus de la influenza se adhería principalmente a las células del epitelio respiratorio, hoy existe evidencia de que también desencadena una respuesta inflamatoria sistémica que afecta distintos órganos y tejidos.
Esta inflamación generalizada agrava padecimientos previos como la aterosclerosis —acumulación de placas de grasa en las arterias—, lo que puede detonar infartos al miocardio o eventos cerebrovasculares. Ante este panorama, la especialista subrayó la importancia de la vacunación como una medida preventiva clave.
Hallazgos recientes muestran que la vacuna contra la influenza reduce en 30 por ciento el riesgo de afecciones cardiovasculares, especialmente infartos, y en personas con insuficiencia cardiaca disminuye hasta en 45 por ciento la posibilidad de complicaciones graves. Rajme citó un estudio realizado en Estados Unidos que demostró que pacientes hospitalizados por infarto que recibieron la vacuna antes de ser dados de alta redujeron en 41 por ciento el riesgo de morir durante el año siguiente.
En este contexto, la especialista señaló que análisis estadísticos también han identificado una alta mortalidad por influenza en personas de entre 50 y 59 años, por lo que el Protocolo Nacional de Atención Médica de la Secretaría de Salud recomienda reducir la edad de vacunación a este grupo etario. Actualmente, el biológico se aplica de forma prioritaria a mayores de 60 años, niños de seis meses a cinco años, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
La influenza ha mantenido una tendencia al alza desde finales de noviembre de 2025. El reporte más reciente de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud indica que, durante la última semana del año, la positividad fue de 18 por ciento en las pruebas de laboratorio realizadas. Las cepas predominantes han sido AH1N1 y AH3N2, responsables de 54 defunciones confirmadas, además de un caso asociado con influenza tipo B.
Por su parte, el Instituto Mexicano del Seguro Social informó que ha aplicado 86.8 por ciento de las vacunas contra influenza previstas para la temporada invernal. En sus unidades de medicina familiar se han administrado 11 millones 968 mil 462 dosis contra influenza, así como más de tres millones contra covid-19 y más de un millón contra neumococo, como parte de la estrategia para reducir complicaciones y muertes asociadas a enfermedades respiratorias.