En los últimos meses, el término “therian” ha cobrado visibilidad en redes sociales, especialmente entre adolescentes que comparten videos sobre su identidad y experiencias personales. La tendencia, amplificada por plataformas digitales, ha despertado curiosidad, cuestionamientos y debate en la conversación pública.
Los llamados “therian” son personas que afirman identificarse, a nivel psicológico o espiritual, con un animal no humano. No se trata de una transformación física ni de una negación de la condición humana, sino de una identidad interna que, según quienes forman parte de esta comunidad, coexiste con su vida cotidiana dentro de las normas sociales.
El término proviene de “therianthropy”, palabra de origen griego compuesta por thērion (bestia o animal salvaje) y anthropos (humano), cuya traducción literal sería “humano-animal”. Aunque las representaciones de vínculos entre humanos y animales aparecen desde la mitología antigua y diversas tradiciones culturales, la comunidad “therian” contemporánea surgió en la década de los noventa en foros de internet, principalmente en Estados Unidos.
Diferencias con el “furry fandom”
Uno de los puntos que más controversia ha generado es la frecuente confusión entre los “therian” y los integrantes del llamado furry fandom. Sin embargo, se trata de fenómenos distintos.
El “furry fandom” es una subcultura centrada en personajes animales antropomórficos —es decir, animales con rasgos humanos— y suele estar vinculada a la expresión artística, el uso de disfraces y convenciones temáticas. En contraste, quienes se identifican como “therian” sostienen que su experiencia es de carácter identitario interno y no necesariamente implica participar en comunidades artísticas ni utilizar indumentaria específica.
Viralización y testimonio
La reciente exposición mediática se explica, en gran medida, por la dinámica de plataformas como TikTok, donde el formato de video corto facilita la difusión de testimonios personales. La participación mayoritaria de adolescentes también ha influido en que el fenómeno se coloque en el centro de la discusión digital.
La creadora de contenido Angie Velasco documentó recientemente una reunión de integrantes de esta comunidad, quienes le dieron la bienvenida con el llamado “saludo de foca”, un gesto que consiste en golpear con la palma extendida la parte lateral del abdomen.
Durante el encuentro, jóvenes explicaron que su identificación no implica renunciar a su humanidad ni a las normas sociales. “La gente dice que te percibes animal, pero no es así. Si te autopercibes, estás renunciando a tu humanidad. Nosotros no negamos esa parte humana; seguimos códigos sociales y de conducta, y nos regimos bajo el código penal. No es que seamos animales”, expresó una de las participantes.
Otros integrantes subrayaron que no existe una vestimenta obligatoria ni requisitos externos para formar parte del movimiento, pues lo definen como una vivencia de identidad personal.
Aunque el fenómeno no es nuevo, su expansión en redes sociales lo ha convertido en un tema de análisis social y cultural, especialmente por el papel que juegan las plataformas digitales en la construcción y visibilidad de identidades juveniles.