El ritmo al que se calienta el planeta debido a las emisiones contaminantes se ha acelerado de manera significativa durante la última década, de acuerdo con un estudio publicado en la revista científica Geophysical Research Letters.
La investigación, encabezada por especialistas del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK), señala que desde 2015 la temperatura global aumenta a un ritmo aproximado de 0.35 grados centígrados por década, una cifra muy superior al promedio de menos de 0.2 grados por década registrado entre 1970 y 2015.
Los científicos identificaron por primera vez una aceleración “estadísticamente muy significativa” del calentamiento global al eliminar de sus modelos las influencias naturales que suelen alterar temporalmente la temperatura del planeta, como el fenómeno de El Niño, las erupciones volcánicas o la actividad solar.
El climatólogo estadounidense Grant Foster explicó que la tasa de calentamiento registrada en la última década es la más alta desde que comenzaron los registros instrumentales en 1880.
El estudio se basa en el análisis de cinco de los principales conjuntos de datos de temperatura global utilizados por la comunidad científica, incluidos los de la NASA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, el registro HadCRUT, Berkeley Earth y el sistema climático ERA5.
El investigador del PIK Stefan Rahmstorf destacó que el análisis de estas bases de datos arroja una certeza estadística superior al 98% sobre la aceleración del calentamiento global desde 2015. Según el estudio, las primeras señales de este cambio comenzaron a detectarse entre 2013 y 2014.
Aunque la investigación se centra en medir la aceleración del fenómeno y no en identificar sus causas específicas, los autores advierten que las implicaciones pueden ser profundas. Si la tendencia actual continúa, la temperatura media del planeta podría superar el límite de 1.5 grados centígrados respecto a los niveles preindustriales antes de 2030, objetivo clave establecido en el Acuerdo de París para evitar impactos climáticos más severos.
Los científicos subrayan que el futuro del clima dependerá principalmente de la velocidad con la que se reduzcan las emisiones globales de dióxido de carbono procedentes de la quema de combustibles fósiles.
“La velocidad con la que la Tierra continúe calentándose depende, en última instancia, de la rapidez con la que reduzcamos a cero las emisiones globales de dióxido de carbono”, concluyó Rahmstorf.