Japón dio un paso significativo en el desarrollo de la medicina regenerativa tras autorizar nuevos tratamientos basados en células madre para combatir la enfermedad de Parkinson y la insuficiencia cardíaca grave, informó este viernes la farmacéutica responsable de uno de los proyectos y medios locales.
La empresa Sumitomo Pharma anunció que recibió autorización para fabricar y comercializar Amchepry, una terapia dirigida a pacientes con Parkinson que consiste en el trasplante de células madre en el cerebro para reemplazar las neuronas dañadas.
De manera paralela, el Ministerio de Salud japonés también aprobó ReHeart, una innovadora tecnología desarrollada por la startup médica Cuorips, que utiliza láminas de músculo cardíaco cultivadas en laboratorio. Estas estructuras pueden favorecer la formación de nuevos vasos sanguíneos y contribuir a restaurar la función del corazón en pacientes con insuficiencia cardíaca severa.
De acuerdo con reportes de la prensa local, ambos tratamientos podrían estar disponibles para los pacientes hacia mediados de 2026.
En el caso del Parkinson, la terapia de Sumitomo Pharma se perfila como el primer producto médico disponible comercialmente en el mundo que emplea células madre pluripotentes inducidas (iPS), obtenidas al reprogramar genéticamente células adultas para devolverlas a un estado similar al de células jóvenes capaces de transformarse en diversos tejidos del organismo.
Este campo de investigación fue impulsado por el científico japonés Shinya Yamanaka, quien recibió el Premio Nobel de Medicina en 2012 por descubrir el potencial de las células iPS.
El ministro de Salud de Japón, Kenichiro Ueno, señaló durante una conferencia de prensa que espera que estos avances representen un alivio para pacientes “no solo de Japón, sino de todo el mundo”.
La aprobación del tratamiento contra el Parkinson fue otorgada bajo una modalidad “condicional y limitada en el tiempo”, mientras se continúan evaluando sus resultados clínicos. Un ensayo realizado por investigadores de la Universidad de Kioto mostró que la terapia es segura y puede mejorar los síntomas de la enfermedad.
En el estudio participaron siete pacientes de entre 50 y 69 años, a quienes se les implantaron entre cinco y diez millones de células en ambos lados del cerebro. Estas células, derivadas de donantes sanos, fueron transformadas en precursoras de neuronas productoras de dopamina, cuya pérdida es una de las principales causas del Parkinson.
Este trastorno neurológico crónico y degenerativo afecta el sistema motor del cuerpo y suele provocar temblores, rigidez y dificultades en el movimiento. Según estimaciones de la Fundación Parkinson, alrededor de 10 millones de personas viven con esta enfermedad en todo el mundo.