El costo de la renta en México se ha consolidado como una de las principales presiones sobre la economía de los hogares, particularmente entre la población de menores ingresos, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
La medición más reciente indica que los hogares con menores percepciones destinan en promedio 32.59% de su ingreso al pago de vivienda, lo que implica que prácticamente uno de cada tres pesos se utiliza únicamente para cubrir la renta. Esta proporción contrasta con el promedio nacional, que se ubica en 13.98%.
El análisis por niveles de ingreso evidencia una marcada desigualdad: mientras en el decil más bajo el peso del alquiler supera por más del doble la media nacional, en el decil más alto apenas representa el 11.46% del ingreso. Esta brecha refleja que, aunque los hogares con mayores recursos pueden destinar más dinero en términos absolutos, el impacto financiero es considerablemente más severo para los sectores vulnerables.
La ENIGH 2024 también muestra que el ingreso corriente promedio trimestral de los hogares mexicanos asciende a 77,864 pesos; sin embargo, este aumento no se traduce necesariamente en una mejora del bienestar, ya que el gasto también ha crecido de forma paralela.
De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad, el gasto promedio trimestral alcanzó 47,674 pesos en 2024, con la vivienda, energía y mantenimiento representando cerca del 15% del total, posicionándose como uno de los rubros más relevantes del gasto familiar, solo por debajo de alimentos y transporte.
Especialistas advierten que el problema no solo radica en el porcentaje destinado a la renta, sino en el ritmo de incremento de los precios. Casos documentados señalan aumentos anuales superiores al 10%, muy por encima de la inflación promedio cercana al 4%, lo que agrava la presión sobre los ingresos.
La desigualdad también se refleja en la capacidad de pago: mientras los hogares del decil más bajo reportan ingresos trimestrales de 16,795 pesos, los del decil más alto alcanzan 236,095 pesos, una diferencia de más de 14 veces.
Expertos financieros coinciden en que destinar más del 30% del ingreso a vivienda compromete la estabilidad económica de las familias, al reducir el margen disponible para cubrir necesidades esenciales como alimentación, salud y educación. No obstante, la realidad en México muestra que millones de hogares —especialmente jóvenes y personas con menores ingresos— rebasan este umbral, enfrentando crecientes dificultades para sostener su nivel de vida.