Cinco atletas indígenas mexicanos escribieron una página histórica para el deporte nacional tras conquistar cinco medallas en la edición 23 del Maratón de la Muralla China, una de las competencias de resistencia más demandantes a nivel internacional.
La delegación mexicana logró una sobresaliente actuación al obtener dos medallas de oro, dos de plata y un bronce, luego de recorrer los complejos tramos de la emblemática fortificación asiática, enfrentando más de cinco mil escalones entre pronunciados ascensos y descensos.
El equipo estuvo conformado por representantes de dos pueblos originarios de México. Antonio Ramírez Hernández, Mario Ramírez y Sabina Martínez pertenecen a la comunidad rarámuri de la Sierra Tarahumara, mientras Miriam Morales Hernández y Balbina Morales representan a la comunidad mixteca de Oaxaca. Todos consiguieron subir al podio.
🇨🇳❤️🇲🇽¡Felicitaciones! En la edición 23 del Maratón de la Gran Muralla China, cinco atletas indígenas mexicanos han conseguido cinco medallas: dos de oro🥇, dos de plata🥈 y una de bronce🥉
— Embajada de China en México (@EmbChinaMex) May 18, 2026
Esta sección tuve lugar en el Paso Huangyaguan en Tianjin, que es uno de los maratones… pic.twitter.com/TEuEcCHLrE
Antonio Ramírez Hernández se consolidó como una de las grandes figuras del certamen al conquistar la prueba reina de los 42 kilómetros. El atleta rarámuri, reconocido por competir tradicionalmente con huaraches en la Sierra Tarahumara, tuvo que adaptarse al uso de calzado especial debido a las condiciones del pavimento en la ruta china.
En la rama femenil también destacó Miriam Morales Hernández, joven corredora mixteca de apenas 20 años, quien impuso un nuevo registro histórico en la prueba de 21 kilómetros al romper la marca previa de su categoría.
La actuación mexicana se fortaleció aún más con el segundo lugar obtenido por Balbina Morales en la misma distancia, sellando un histórico 1-2 para las representantes oaxaqueñas.
Por su parte, Sabina Martínez consiguió la medalla de bronce en la prueba femenil de 42 kilómetros, confirmando el dominio de los atletas indígenas mexicanos en una de las competencias de mayor exigencia física y mental del circuito internacional.
Mario Ramírez también tuvo una destacada participación al adjudicarse la medalla de plata en la categoría varonil de 21 kilómetros. Tras la competencia, el corredor rarámuri destacó que la resistencia física característica de su comunidad tiene raíces ancestrales, ya que históricamente sus antepasados recorrían largas distancias montañosas durante jornadas de caza y supervivencia.
La participación de los atletas mexicanos no solo representó un triunfo deportivo, sino también un reconocimiento internacional a la fortaleza, disciplina y herencia cultural de los pueblos originarios de México, que nuevamente demostraron su capacidad para competir al más alto nivel mundial.