El cáncer de próstata continúa representando uno de los principales desafíos de salud pública para los hombres mexicanos. Especialistas advirtieron que fortalecer la detección temprana es una necesidad urgente, ya que esta enfermedad suele ser diagnosticada cuando ya se encuentra en fases avanzadas, reduciendo las posibilidades de tratamiento exitoso y supervivencia.
En el marco del Día Mundial del Cáncer de Próstata, que se conmemora cada 11 de junio, médicos consultados por EFE señalaron que el principal reto no es esperar la aparición de síntomas, sino fomentar una cultura de prevención y revisiones periódicas.
“El cáncer de próstata no es una enfermedad que deba esperarse a que se manifieste. Hay que buscarla mediante estudios preventivos, porque en la mayoría de los casos cuando aparecen los síntomas ya se encuentra en etapas medias o avanzadas”, explicó Juan Samuel Izquierdo, especialista del Centro Médico ABC.
Las cifras reflejan la magnitud del problema. De acuerdo con estimaciones de Globocan, durante 2022 México registró más de 26 mil 500 nuevos casos y alrededor de 7 mil 300 fallecimientos por esta enfermedad. Además, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelan que el cáncer de próstata fue la principal causa de muerte por cáncer entre hombres de 60 años y más durante 2023.
Los especialistas destacaron que una de las principales dificultades es que el padecimiento puede desarrollarse durante años sin generar síntomas evidentes. Cuando aparecen señales como dificultad para orinar, dolor o presencia de sangre en la orina, el cáncer puede haber avanzado considerablemente o incluso haberse extendido a otros órganos.
Uno de los factores que contribuyen al diagnóstico tardío es el temor de muchos hombres a realizarse estudios médicos. Sin embargo, los expertos enfatizaron que existe información errónea sobre los métodos de detección.
“Todavía persiste la idea de que únicamente el tacto rectal puede identificar la enfermedad, cuando contamos con herramientas como el antígeno prostático específico, que se obtiene mediante un análisis de sangre”, explicó Izquierdo.
El antígeno prostático específico (APE) es una proteína producida por la próstata cuyos niveles pueden elevarse por diversas causas, entre ellas inflamación, infecciones o cáncer. No obstante, los especialistas señalaron que su interpretación debe realizarse de manera individualizada.
Ricardo Fernández Ferreira, especialista del Hospital Central Sur de Alta Especialidad de Pemex y del Hospital Médica Sur, explicó que los resultados del antígeno deben analizarse considerando factores como la edad, antecedentes familiares y cambios registrados a lo largo del tiempo.
Indicó que niveles elevados pueden representar una señal de alerta que requiere estudios complementarios como ultrasonido, resonancia magnética multiparamétrica, biopsias y otros exámenes de imagen para confirmar el diagnóstico y determinar la etapa de la enfermedad.
Los expertos recomiendan que los hombres con antecedentes familiares de cáncer de próstata comiencen sus revisiones médicas a partir de los 40 años, mientras que quienes no presentan factores de riesgo deberían iniciar los controles preventivos alrededor de los 45 años.
Además de la detección temprana, los avances médicos han permitido mejorar significativamente las expectativas de supervivencia. Fernández destacó que cerca del 90 por ciento de los pacientes diagnosticados en etapas iniciales y tratados mediante cirugía o radioterapia pueden alcanzar una supervivencia de hasta 15 años.
Incluso en los casos más avanzados, las perspectivas han mejorado gracias a terapias más precisas y personalizadas. Mientras que hace algunos años la supervivencia a cinco años para pacientes en etapa cuatro rondaba el 30 por ciento, actualmente puede superar el 50 por ciento gracias a la innovación en tratamientos oncológicos.
Ante este panorama, especialistas coincidieron en que la prevención, el diagnóstico oportuno y la eliminación de prejuicios en torno a las revisiones médicas son herramientas fundamentales para reducir la mortalidad por una enfermedad que sigue cobrando miles de vidas cada año en México.