Las comunidades wixárikas de San Sebastián Teponahuaxtlán y Tuxpan de Bolaños, ubicadas entre los municipios de Mezquitic y Bolaños, en la sierra noroeste de Jalisco, acordaron iniciar un proceso formal para solicitar al Congreso del estado la creación de un nuevo municipio denominado Tatei Yurienaka, que en español significa “Nuestra Madre Tierra Fértil”, y cuya cabecera municipal sería Tuxpan de Bolaños.
La decisión fue tomada por consenso durante una asamblea general comunitaria y, de concretarse, daría origen al primer municipio indígena de Jalisco. La iniciativa surge en un contexto en el que estas comunidades han impulsado el acceso directo a los recursos públicos que les corresponden, así como cambios en los mecanismos de elección de autoridades mediante usos y costumbres.
La propuesta contempla integrar a San Sebastián Teponahuaxtlán y Tuxpan de Bolaños en una sola entidad municipal. Sus promotores sostienen que ambas localidades cuentan con la población, el territorio y la organización comunitaria necesarios para constituirse como una nueva demarcación.
De acuerdo con voceros de la comunidad, el proyecto responde a las afectaciones y vulneraciones que enfrenta el pueblo wixárika, por lo que las autoridades tradicionales buscan fortalecer sus mecanismos de organización territorial y administrativa.
Las comunidades argumentan que la iniciativa se sustenta en su derecho a la libre determinación y a la autonomía, además de representar una vía para consolidar el reconocimiento de su identidad cultural, su territorio ancestral y sus formas propias de gobierno.
Tras el acuerdo alcanzado en asamblea, la Comisión de Autonomía y Libre Determinación comenzará la integración del expediente técnico y jurídico que será presentado ante el Congreso de Jalisco, instancia encargada de analizar y resolver la solicitud. De aprobarse, Tatei Yurienaka se convertiría en el municipio número 126 de la entidad.
Las autoridades tradicionales señalaron que esta determinación representa un precedente para los pueblos indígenas de Jalisco y precisaron que continuarán de manera paralela con su proceso de transformación del régimen municipal para garantizar el ejercicio de sus derechos colectivos.
Además, el pueblo wixárika anunció una estrategia legal dirigida a marcas y organismos públicos que utilizan elementos de su cultura sin autorización. La medida contempla acciones contra más de 400 empresas, entre ellas firmas internacionales, por el uso de símbolos tradicionales como el venado y el peyote sin consentimiento de las comunidades.
Los representantes comunitarios aclararon que el objetivo no es prohibir el uso de sus diseños y expresiones culturales, sino regularlo mediante convenios formales que contemplen una retribución económica para las comunidades originarias de entre 7 y 10 por ciento de las ganancias obtenidas.
Los recursos derivados de estos acuerdos serían destinados a proyectos y necesidades prioritarias dentro de las propias comunidades, con el propósito de fortalecer su desarrollo y preservar su patrimonio cultural.