Una intensa ola de calor continúa azotando a Europa y ha provocado la muerte de al menos 18 personas en Francia, además de activar alertas máximas, cierres de escuelas y medidas de emergencia en distintas regiones del continente ante temperaturas que han alcanzado niveles históricos.
Las autoridades francesas informaron que 49 departamentos permanecen bajo alerta roja, el nivel más alto de advertencia por calor extremo, mientras se implementan acciones para proteger a la población más vulnerable.
Entre los registros más elevados destaca la ciudad de Burdeos, en el suroeste de Francia, donde los termómetros alcanzaron los 41.9 grados Celsius. En España, la ciudad de San Sebastián se prepara para temperaturas cercanas a los 40 grados, más del doble del promedio histórico para esta época del año. En el Reino Unido, los servicios meteorológicos advirtieron que podrían romperse récords nacionales de temperatura para el mes de junio.
El impacto humano de la emergencia ha sido severo. En la localidad francesa de Carpentras, dos menores de 2 y 4 años fallecieron tras ser encontrados inconscientes dentro de un vehículo estacionado bajo el sol. Los servicios de emergencia no lograron reanimarlos.
Asimismo, en la región de Burdeos se confirmó la muerte de tres personas de entre 80 y 95 años, cuyos estados de salud se deterioraron debido a las altas temperaturas registradas durante el fin de semana.
Las autoridades también reportaron un incremento significativo en los accidentes acuáticos. Entre el domingo y el lunes, 13 personas murieron ahogadas en distintos puntos de Francia. La Seguridad Civil hizo un llamado a la población para nadar únicamente en zonas vigiladas y extremar precauciones durante el periodo de calor extremo.
Especialistas explican que esta situación responde a un fenómeno atmosférico conocido como “bloqueo Omega”, una configuración meteorológica que mantiene una masa de aire caliente prácticamente estancada sobre Europa mientras corrientes más frescas quedan atrapadas a ambos lados del sistema.
De acuerdo con expertos en fenómenos climáticos extremos, este patrón está favoreciendo la llegada de aire cálido procedente del desierto del Sahara y su lento desplazamiento impide la renovación de las masas de aire, intensificando las temperaturas y prolongando la duración de la ola de calor.
El episodio ocurre en un contexto de creciente preocupación por el cambio climático. Datos recientes indican que Europa se está calentando a un ritmo superior al doble del promedio mundial, una tendencia que favorece fenómenos extremos más frecuentes e intensos, con efectos cada vez más visibles sobre la salud, los ecosistemas y la infraestructura del continente.