12 de July de 2026

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China convierte el desierto de Kubuqi en una gigantesca batería de energía renovable

El desierto de Kubuqi, en la región autónoma de Mongolia Interior, se consolida como uno de los proyectos de transición energética más ambiciosos del mundo al transformarse en una enorme plataforma de generación y almacenamiento de energía renovable que abastecerá de electricidad al norte de China, incluida la región metropolitana de Beijing-Tianjin-Hebei.

Durante años, este territorio estuvo marcado por tormentas de arena y una escasa cobertura vegetal. Hoy, miles de paneles solares, parques eólicos y modernos sistemas de almacenamiento energético convierten la radiación solar y el viento en electricidad que puede suministrarse de manera estable a millones de personas.

Uno de los emblemas del proyecto es la denominada «central eléctrica del caballo», una planta fotovoltaica integrada por cerca de 200 mil paneles solares distribuidos sobre una superficie superior a 1.3 millones de metros cuadrados. Su peculiar diseño, con la silueta de un caballo visible desde el aire, le valió el reconocimiento del Libro Guinness de los Récords como el mayor dibujo formado por paneles solares del mundo.

El desarrollo forma parte de un complejo energético construido sobre zonas desérticas, áridas y terrenos tipo Gobi, con una inversión cercana a 98 mil 800 millones de yuanes. El plan contempla una capacidad de 8 millones de kilovatios de energía fotovoltaica y 4 millones de kilovatios de energía eólica, consolidando a Mongolia Interior como uno de los principales polos de generación renovable de China.

Las cifras respaldan esa transformación. Al cierre de 2024, la capacidad instalada de energías renovables en la región superó los 135 millones de kilovatios, rebasando por primera vez la capacidad de generación térmica convencional.

Almacenamiento, el factor clave

El proyecto no solo apuesta por generar electricidad, sino también por almacenarla para garantizar un suministro constante cuando la demanda lo requiera.

A finales de abril de 2026, Mongolia Interior acumulaba 25 millones de kilovatios de capacidad instalada en nuevos sistemas de almacenamiento energético, con la meta de superar los 27 millones antes de concluir el año y alcanzar 60 millones de kilovatios al término del XV Plan Quinquenal (2026-2030).

Además de baterías de litio, la estrategia incorpora tecnologías como almacenamiento mediante aire comprimido, sales fundidas, baterías de flujo y volantes de inercia.

Entre los proyectos más destacados figura la central de almacenamiento por aire comprimido inaugurada en septiembre de 2025 en el distrito de Huade, capaz de suministrar 240 mil kilovatios-hora de energía limpia por ciclo, suficiente para cubrir el consumo diario de aproximadamente 35 mil hogares.

En paralelo, en el distrito de Wuchuan se construye una planta independiente de almacenamiento de un millón de kilovatios y cuatro millones de kilovatios-hora, que una vez en operación podrá movilizar hasta 180 millones de kilovatios-hora al mes, evitando emisiones de entre 140 mil y 180 mil toneladas de dióxido de carbono.

Energía y restauración ambiental

El desarrollo energético también se ha convertido en una herramienta para combatir la desertificación. Bajo un modelo de aprovechamiento integral, las autoridades promueven la generación eléctrica sobre los paneles, la recuperación del suelo debajo de las estructuras y actividades agropecuarias entre las instalaciones.

Gracias al uso de paneles solares bifaciales, la producción eléctrica aumenta entre 5 y 10 por ciento, mientras que bajo las estructuras se cultivan pastizales y plantas medicinales, además de desarrollarse la cría de ovejas y aves de corral, generando beneficios ambientales y económicos de manera simultánea.

Habitantes de comunidades cercanas, como la aldea de Guanjing, en la ciudad de Ordos, aseguran que el proyecto ha contribuido tanto a la recuperación del ecosistema como a la generación de nuevos ingresos mediante la compensación por el uso de terrenos y la creación de oportunidades productivas.

Una vez concluido, el complejo energético de Kubuqi podrá entregar 36 mil millones de kilovatios-hora de electricidad al año a la red del norte de China, de los cuales alrededor del 60 por ciento procederá de fuentes renovables, evitando la emisión de aproximadamente 16 millones de toneladas de dióxido de carbono anuales.

El modelo ha despertado interés internacional por combinar la transición energética con la restauración ecológica. Especialistas y organismos internacionales consideran que la experiencia de Kubuqi representa un ejemplo de cómo la generación de energía limpia puede integrarse con la lucha contra la desertificación y el desarrollo sostenible de las comunidades locales.

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