Miami dejó atrás su histórica imagen de destino accesible para consolidarse como una de las ciudades más costosas de Estados Unidos. De acuerdo con datos publicados por la Oficina de Análisis Económico (BEA, por sus siglas en inglés), el área metropolitana integrada por Miami, Fort Lauderdale y West Palm Beach se convirtió por primera vez en la segunda región con el mayor costo de vida del país, superando incluso a la zona metropolitana de Nueva York, Newark y Jersey City.
El reporte de Paridades de Precios Regionales de la BEA señala que la región del sur de Florida alcanzó un índice de 114.155 puntos, por encima de los 111.563 puntos registrados por Nueva York. La única zona que mantiene un costo de vida superior es la Bahía de San Francisco, en California.
Especialistas atribuyen este cambio al acelerado incremento de precios que ha experimentado el sur de Florida desde la pandemia. De acuerdo con análisis difundidos por diversos medios, entre ellos el Miami Herald, el índice de precios al consumidor en la región ha aumentado 36% desde 2019, el mayor crecimiento registrado por la BEA desde que existen mediciones.
El principal motor del encarecimiento ha sido el mercado inmobiliario. Según el índice S&P Case-Shiller, el valor de las viviendas en Miami se ha incrementado 79% desde la pandemia de COVID-19, impulsado por la alta demanda de compradores nacionales e internacionales y por la llegada masiva de nuevos residentes al estado.
A ello se suma el aumento de los impuestos a la propiedad, que han crecido 62% desde 2019, una cifra que duplica el promedio nacional, de acuerdo con datos citados por Bloomberg.
Los costos asociados a la vivienda también se han disparado por el incremento en las primas de los seguros. Tras una década marcada por huracanes de gran intensidad y frecuentes inundaciones, el costo promedio anual de una póliza de seguro para vivienda en Florida supera los 6 mil dólares, según estimaciones de la plataforma especializada Insurify.
El salario pierde terreno frente al costo de vida
Mientras los gastos aumentan, los ingresos de la población no han seguido el mismo ritmo.
Datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos indican que el ingreso medio de los hogares del área metropolitana de Miami permanece aproximadamente mil dólares por debajo del promedio nacional, lo que reduce el poder adquisitivo de miles de familias.
Además, aunque Florida continúa destacando por no cobrar impuesto estatal sobre la renta, diversos análisis sostienen que este beneficio favorece principalmente a los contribuyentes con mayores ingresos.
El Instituto de Tributación y Política Económica señala que el 1% de los hogares con mayores ingresos destina apenas 2.7% de sus ganancias al pago de impuestos estatales y locales, mientras que el 20% con menores ingresos aporta 13.2%. En contraste, en Nueva York el sistema tributario resulta más progresivo, ya que el 1% de mayores ingresos paga una proporción significativamente mayor de sus recursos.
El incremento del costo de vida también se refleja en el consumo cotidiano. Comer en un restaurante del sur de Florida se ha vuelto considerablemente más caro, con un gasto promedio de 94 dólares por persona, frente a los 79 dólares registrados en Nueva York.
Pese a ello, expertos consideran que Florida continuará siendo un destino atractivo para miles de personas gracias a su clima cálido, sus playas y la ausencia de un impuesto estatal sobre la renta. Sin embargo, el rápido encarecimiento de la vivienda, los servicios y el costo general de la vida plantea nuevos desafíos para las familias y podría modificar, en el mediano plazo, el flujo migratorio hacia el sur del estado.