El impacto de una alimentación saludable podría no ser igual para todas las personas. Una nueva investigación publicada en la edición de agosto de la revista Nutrition, Metabolism and Cardiovascular Diseases encontró que los beneficios cardiovasculares de ciertas verduras varían según el sexo, lo que podría influir en futuras recomendaciones nutricionales.
El estudio, desarrollado por investigadores del Instituto de Investigación en Nutrición e Innovación en Salud de la Universidad Edith Cowan, en Australia, analizó los hábitos alimenticios de más de 600 adultos jóvenes y evaluó su relación con factores de riesgo asociados a enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2.
Los resultados mostraron que los hombres que consumían una mayor cantidad de legumbres, como lentejas y guisantes, presentaban una menor probabilidad de desarrollar señales tempranas de enfermedades cardíacas, entre ellas hipertensión arterial, aumento de la circunferencia de la cintura, niveles elevados de glucosa en sangre y alteraciones en el colesterol.
En contraste, las mujeres obtuvieron mayores beneficios al consumir verduras crucíferas, como el brócoli, la coliflor y la col, alimentos que se asociaron con un menor riesgo de desarrollar factores relacionados con enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2.
Uno de los hallazgos más relevantes fue que una sola porción diaria de estos alimentos se relacionó con una reducción significativa del riesgo para la salud, incluso en personas de poco más de 20 años de edad.
De acuerdo con Therese O’Sullivan, investigadora principal del estudio, las diferencias podrían explicarse por la manera en que hombres y mujeres procesan determinados compuestos presentes en los vegetales.
«Nuestra investigación sugiere que hombres y mujeres pueden metabolizar algunos nutrientes y compuestos vegetales de manera distinta», explicó la especialista.
Los científicos señalan que los compuestos presentes en las legumbres podrían ejercer una mayor influencia sobre la testosterona, mientras que los compuestos bioactivos de las verduras crucíferas tendrían un efecto más importante sobre hormonas femeninas como el estrógeno y la progesterona.
Aunque los investigadores subrayan que se requieren nuevos estudios para confirmar los mecanismos biológicos detrás de estas diferencias, destacan que tanto las legumbres como las verduras crucíferas representan opciones nutritivas, accesibles y fáciles de incorporar a la dieta cotidiana.
Los hallazgos fortalecen la evidencia de que una alimentación basada en vegetales contribuye a prevenir enfermedades crónicas desde edades tempranas y sugieren que, en el futuro, las recomendaciones nutricionales podrían adaptarse con mayor precisión a las características biológicas de cada persona para maximizar sus beneficios sobre la salud cardiovascular.