El quirófano robótico del Hospital General Xoco, presentado por el IMSS-Bienestar como una de las principales apuestas tecnológicas del nosocomio y como el más avanzado de América Latina, lleva dos meses sin poder operar debido a problemas de capacidad eléctrica y a la falta de personal especializado.
La instalación requirió una inversión de 525 millones de pesos y cuenta con capacidad para realizar 42 tipos de procedimientos. Sin embargo, desde su puesta en funcionamiento apenas ha sido utilizada en 19 ocasiones y únicamente como un quirófano convencional, sin emplear el sistema robótico.
Personal médico ha advertido que las pruebas para encender el equipo generan variaciones de voltaje que podrían poner en riesgo tanto al propio sistema como a otras áreas críticas del hospital.
Los problemas de operación también alcanzarían a otras instalaciones. Trabajadores reportan que el nuevo tomógrafo tampoco ha podido entrar en funcionamiento, mientras que en las bodegas permanecen lotes de soluciones salinas destinadas a hemodiálisis que ya caducaron.
A ello se suman afectaciones en el área de urgencias, recientemente remodelada, donde desde julio se han registrado filtraciones que han afectado zonas críticas. Además, el banco de sangre tuvo que ser cerrado temporalmente después de que se desprendieran plafones.
La situación contrasta con la relevancia que las autoridades otorgaron a la modernización del Hospital General Xoco, cuya instalación fue inaugurada en dos ocasiones con apenas cinco días de diferencia, en actos encabezados por la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, y la presidenta Claudia Sheinbaum.
A dos meses de su presentación, el quirófano robótico permanece sin utilizar su principal tecnología, mientras persisten problemas de infraestructura, equipamiento y operación dentro del hospital.