La artista japonesa Yayoi Kusama murió a los 97 años en un hospital de Tokio, informó su página web. La noticia se dio a conocer días después de su fallecimiento, ocurrido el pasado 14 de agosto.
“Nunca dejó de pintar hasta poco antes de su muerte”, señala el comunicado, que destaca que la artista mantuvo durante sus 97 años una búsqueda constante relacionada con el amor eterno y el alma.
Kusama dedicó su vida a la creación artística y desarrolló una trayectoria internacional que abarcó las bellas artes, el arte escénico, la novela y la poesía. Su producción la convirtió en una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo y en un icono cultural del siglo XXI.
La artista comenzó a realizar dibujos durante su adolescencia, en plena Segunda Guerra Mundial, y mantuvo una producción constante durante décadas.
Una trayectoria marcada por el infinito
La obra de Kusama estuvo caracterizada por el uso de colores brillantes, espejos y patrones repetitivos de puntos, elementos que se convirtieron en su sello artístico y que posteriormente ocuparon habitaciones completas, esculturas e instalaciones.
Su trabajo exploró conceptos como el infinito, la acumulación, la conectividad, lo biocósmico, la muerte y la fuerza de la vida.
Kusama también fue una figura destacada de la contracultura de finales de la década de 1960. Durante ese periodo denunció la discriminación racial y de género, criticó la guerra y el militarismo y utilizó intervenciones públicas para atraer la atención de los medios.
Su estilo psicodélico y sus instalaciones inmersivas contribuyeron a convertirla en una artista reconocible a escala mundial.
Su huella en España
La obra de Kusama llegó a importantes museos españoles. En 2011 fue presentada en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y, en 2023, el Museo Guggenheim Bilbao le dedicó la exposición “Yayoi Kusama: de 1945 hasta hoy”.
La muestra reunió décadas de trayectoria artística y fue visitada por alrededor de 560 mil personas. El museo la describió entonces como una de sus artistas más populares y exitosas.
La exposición abordó los principales temas que atravesaron su producción, desde la búsqueda del infinito y la acumulación hasta la conectividad, la muerte y la celebración de la vida.
De los museos a la cultura global
Durante sus últimos años, Kusama consolidó su presencia más allá del circuito tradicional del arte mediante colaboraciones con marcas internacionales de lujo.
Entre ellas destacó su asociación con Louis Vuitton, para la que intervino tiendas emblemáticas en ciudades como Nueva York y París con grandes figuras y patrones de lunares inspirados en su universo artístico.
Aunque redujo su exposición pública y llevó una vida cada vez más aislada, continuó trabajando de manera constante. Entre 2009 y 2021 desarrolló “Mi alma eterna”, una de sus series pictóricas más extensas, integrada por alrededor de 900 obras.
Con una carrera que atravesó generaciones y disciplinas, Kusama dejó una obra reconocible por sus puntos, espejos y colores, pero también por una exploración persistente de la vida, la muerte y el infinito.