23 de September de 2026

Blog Post

En Breve > News > Nacional > IPN desarrolla terapia génica experimental para combatir el dolor y la inflamación

IPN desarrolla terapia génica experimental para combatir el dolor y la inflamación

Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrollan una terapia génica experimental que busca tratar el dolor crónico y la inflamación desde sus mecanismos moleculares, con el objetivo de generar alternativas a los tratamientos convencionales y disminuir la dependencia de analgésicos y antiinflamatorios.

El proyecto es encabezado por el científico Santiago Villafaña Rauda, del Laboratorio de Terapia Génica de la Escuela Superior de Medicina del IPN, donde el equipo ha diseñado un fármaco desde cero y lo ha evaluado en modelos experimentales.

De acuerdo con los investigadores, las pruebas realizadas hasta ahora han mostrado una disminución de la inflamación tanto a nivel conductual como molecular, aunque el desarrollo todavía se encuentra en una etapa preclínica y requiere superar diversas fases de investigación antes de ser probado en seres humanos.

La estrategia utiliza técnicas de terapia antisentido, RNA de interferencia y DNA para actuar sobre receptores específicos relacionados con los procesos inflamatorios, entre ellos IL-21R e IL-23R.

A diferencia de algunos tratamientos convencionales, que pueden actuar sobre rutas generales relacionadas con el dolor y la inflamación, esta aproximación pretende intervenir sobre blancos moleculares determinados dentro de las células.

La especialista en farmacología Viviany Maydel Sierra Sánchez explicó que el uso terapéutico del RNA de interferencia todavía tiene un desarrollo limitado en México, por lo que el proyecto representa una línea de investigación enfocada en silenciar determinados blancos terapéuticos desde el interior de las células.

El procedimiento parte de la identificación de genes y proteínas que participan en los mecanismos asociados con el dolor y la inflamación. Posteriormente, los investigadores seleccionan aquellos que presentan una mayor actividad durante los episodios inflamatorios, con la intención de desarrollar tratamientos que puedan adaptarse a diferentes enfermedades.

Entre los padecimientos que podrían ser estudiados mediante esta estrategia se encuentran artritis reumatoide, psoriasis, fibromialgia y dermatitis, aunque su eventual aplicación clínica dependerá de los resultados que se obtengan en las siguientes etapas.

Uno de los objetivos del equipo es desarrollar nuevas moléculas que permitan espaciar la administración del tratamiento, lo que potencialmente facilitaría su aplicación y favorecería la adherencia de los pacientes.

Los investigadores también señalan que una terapia dirigida a blancos específicos podría contribuir a reducir algunos efectos adversos asociados con el uso prolongado de determinados antiinflamatorios no esteroideos, que pueden generar complicaciones gastrointestinales, renales y cardiovasculares. Sin embargo, estos posibles beneficios aún deben ser demostrados mediante estudios preclínicos y clínicos.

El proyecto permanece en fase experimental. Aunque los resultados obtenidos en modelos de laboratorio son positivos, todavía no existe una terapia disponible para pacientes. Antes de considerar su utilización clínica será necesario evaluar aspectos como seguridad, eficacia, dosis y posibles efectos adversos en estudios progresivos.

Como parte de los siguientes pasos, el equipo trabaja en la optimización de las moléculas para conseguir tratamientos con efectos más prolongados y contempla la posibilidad de patentar el desarrollo y avanzar posteriormente hacia investigaciones clínicas en humanos, sujeto a los resultados obtenidos y a la disponibilidad de recursos.

Villafaña Rauda destacó la necesidad de desarrollar nuevas alternativas para el tratamiento del dolor crónico ante el uso extendido de medicamentos convencionales y la persistencia de este problema en la población.

El desarrollo también se inserta en la tendencia internacional hacia la medicina personalizada, en la que los tratamientos buscan dirigirse a mecanismos biológicos específicos de cada enfermedad.

Si las siguientes etapas confirman su seguridad y eficacia, la investigación podría abrir nuevas líneas para el tratamiento de enfermedades caracterizadas por inflamación persistente. Por ahora, los científicos del IPN continúan trabajando en la fase preclínica, por lo que la terapia no está disponible para uso clínico ni debe considerarse un tratamiento aprobado para pacientes.

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *