El turismo internacional enfrenta una nueva etapa marcada por los efectos de la pandemia de Covid-19, los conflictos geopolíticos y cambios en los patrones de movilidad, un escenario que podría abrir oportunidades para México y América Latina como destinos alternativos para los viajeros.
Carlos Cedra, director de marketing de Data Peel Company y Mavrian, señaló que los conflictos en Medio Oriente, la guerra entre Rusia y Ucrania y las condiciones políticas y sociales de distintos países han hecho indispensable contar con información actualizada para comprender cómo se modifican los flujos turísticos internacionales.
De acuerdo con el especialista, la incertidumbre en regiones como Asia y las restricciones o percepciones de barreras migratorias en Norteamérica pueden favorecer a Latinoamérica y África, al convertirse en opciones para viajeros que buscan otros destinos.
En este contexto, México llega con un desempeño favorable. Según datos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), en 2025 el país registró el mejor comportamiento del sector de viajes y turismo entre las principales economías de Norteamérica. El PIB generado por esta actividad creció 1.8%, frente a 0.9% de Estados Unidos y 1.2% de Canadá, acompañado por un comportamiento positivo en el gasto y la llegada de visitantes internacionales.
Sin embargo, la percepción de inseguridad representa uno de los desafíos para consolidar esa posición. Cedra explicó que, antes de la Copa Mundial de la FIFA 2026, México registraba una mayor intención de viaje respecto de otros países sede, aunque a partir de febrero se observó un cambio en la tendencia, que continuó siendo positiva pero a un menor ritmo.
El especialista destacó que la imagen de México en el exterior no necesariamente corresponde con la realidad que se vive en el país, sino con la información que reciben los potenciales viajeros y la manera en que la interpretan.
En ese sentido, Gloria Guevara, presidenta y CEO del WTTC, señaló que la Copa Mundial ayudó a fortalecer la exposición turística de Norteamérica, pero consideró fundamental que México, Estados Unidos y Canadá aprovechen la experiencia de los visitantes para generar una percepción positiva de sus destinos.
Para Guevara, quienes visitaron los países sede pueden convertirse en promotores de estos destinos si tuvieron experiencias satisfactorias y se sintieron seguros durante su estancia.
Los conflictos modifican los flujos turísticos
Las tensiones internacionales también están provocando una redistribución de viajeros. Cedra explicó que cuando una región enfrenta un conflicto, el impacto no se limita a los países directamente involucrados, sino que puede extenderse a destinos cercanos o conectados mediante rutas aéreas.
Como ejemplo, señaló que parte de la demanda turística que tenía Turquía se desplazó hacia otros destinos del Mediterráneo, como España, Italia y Grecia, mientras que algunos viajes de larga distancia se dirigieron hacia Latinoamérica.
Para Guevara, pese a las incertidumbres actuales, el turismo mantiene una capacidad importante de recuperación. La presidenta del WTTC recordó que el organismo ha analizado alrededor de 90 crisis durante las últimas dos décadas y sostuvo que el sector se ha recuperado de todas ellas, aunque el tiempo necesario depende de la manera en que se gestione cada crisis.
Las perspectivas de largo plazo también apuntan hacia un crecimiento sostenido. El WTTC estima que durante la próxima década el PIB mundial del sector de Viajes y Turismo crecerá a una tasa anual promedio de 3.6%, por encima del crecimiento previsto para la economía mundial, de 2.4%.
Viajes más cortos y experiencias auténticas
Entre las tendencias que marcarán al turismo latinoamericano se encuentra la expansión de las aerolíneas de bajo costo y de la conectividad regional, factores que pueden facilitar viajes más frecuentes entre países cercanos.
Cedra también anticipó un crecimiento de los desplazamientos por carretera, tren y otros medios terrestres, particularmente para viajes de corta distancia y escapadas de menor costo.
En México, esta dinámica puede combinarse con el fortalecimiento del turismo doméstico mediante productos culturales, pueblos mágicos, gastronomía y actividades relacionadas con el turismo activo.
El especialista señaló que las nuevas generaciones están modificando la manera de viajar. En lugar de limitarse al descanso, buscan participar activamente en los destinos, conocer su cultura, gastronomía y actividades locales, con especial interés en experiencias auténticas y originales.
Esta tendencia puede representar una oportunidad para destinos mexicanos que no necesariamente cuentan con infraestructura turística de lujo, pero que poseen elementos culturales, naturales o gastronómicos capaces de ofrecer experiencias diferenciadas.
Otra tendencia es el crecimiento de los alojamientos no hoteleros y los alquileres de corta estancia en economías emergentes. Cedra consideró que este modelo puede contribuir a distribuir el turismo hacia localidades pequeñas, aunque advirtió que requiere regulación y estándares de calidad para evitar problemas posteriores.
A futuro, el especialista considera que México tiene condiciones para mantener un papel central en el desarrollo turístico de América Latina, acompañado por países como Colombia, Perú, Ecuador, Brasil y Argentina.
El reto para México será aprovechar el crecimiento previsto del turismo y los cambios en los flujos internacionales, al mismo tiempo que fortalece la experiencia de los visitantes y atiende los factores que influyen en la percepción del país como destino turístico.