La contaminación del aire podría estar relacionada con un aumento de la tos durante la noche y afectar la calidad del sueño, incluso cuando los niveles de partículas se encuentran por debajo de los límites establecidos para la exposición, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Communications Health.
La investigación fue realizada a partir de datos recopilados por Sleep Cycle, una aplicación que registra y analiza sonidos nocturnos, como respiración, ronquidos y tos, para evaluar distintos aspectos relacionados con el sueño.
Investigadores de distintas instituciones analizaron aproximadamente 500 días de registros sonoros obtenidos en 32 ciudades de 12 países y los compararon con las mediciones locales de calidad del aire. El conjunto de información incluyó datos de decenas de miles de usuarios.
Los resultados mostraron que por cada incremento de 10 microgramos de partículas contaminantes por metro cúbico, la frecuencia de la tos nocturna aumentó 2.4 por ciento.
Los investigadores señalaron que la contaminación por partículas puede penetrar profundamente en los pulmones y provocar irritación e inflamación de las vías respiratorias, lo que podría explicar la relación observada con la tos durante el descanso nocturno.
Cecilia Mascolo, profesora de sistemas móviles en la Universidad de Cambridge y principal investigadora del estudio, señaló que los resultados sugieren que podría no existir un nivel completamente libre de riesgo en la exposición a la contaminación del aire, aunque subrayó que la investigación es de carácter observacional y, por lo tanto, no demuestra una relación causal.
Los autores también tomaron en cuenta factores estacionales, incluida la temporada de gripe, y encontraron que la asociación entre la contaminación durante el día y la frecuencia de la tos nocturna se mantenía.
Tong Xia, profesor asistente de la Universidad Tsinghua de Pekín e investigador principal del estudio, explicó que la tos puede ser una señal de irritación o inflamación pulmonar, aunque una manifestación ocasional no necesariamente indica una enfermedad crónica.
Los investigadores destacaron que el uso de datos procedentes de una aplicación utilizada internacionalmente permitió analizar información de un número considerable de personas y en distintas regiones, aunque también reconocieron las limitaciones propias de utilizar registros observacionales.
Ante la exposición a contaminantes atmosféricos, Mascolo planteó que las personas pueden considerar medidas para reducirla, como utilizar filtros de aire o mascarillas en situaciones de mala calidad del aire.