La ruta migratoria hacia Estados Unidos, considerada durante décadas como uno de los mayores corredores de movilidad humana del mundo, atraviesa una transformación que ha convertido a México no sólo en territorio de tránsito, sino también en destino para miles de migrantes que anteriormente buscaban llegar a la Unión Americana.
En un reportaje publicado el 1 de octubre de 2026, The Economist señaló desde Bogotá, Ciudad de México y Ciudad de Panamá que la ruta migratoria se ha reducido de manera drástica tras las nuevas restricciones implementadas por el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump.
De acuerdo con datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), durante el año que terminó en julio de 2026 se registraron alrededor de 137 mil encuentros entre agentes y migrantes en la frontera sur estadounidense, una disminución de 94% respecto al mismo periodo de 2024, cuando se contabilizaron 2.4 millones.
El descenso también se observa en otras rutas. Los cruces de migrantes por el Tapón del Darién, entre Sudamérica y Panamá, disminuyeron 99.9%, mientras que el flujo de personas hacia el norte a través de Costa Rica prácticamente desapareció.
Aunque el medio reconoce que parte de la reducción podía esperarse después del incremento migratorio registrado durante la pandemia, atribuye el cambio principalmente a las políticas implementadas por Trump, entre ellas la eliminación de algunas vías para solicitar asilo, una mayor aplicación de las leyes migratorias, la aceleración de deportaciones y un mensaje de rechazo hacia la migración irregular.
La transformación ha tenido consecuencias directas para México. Luciana Gandini, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó a The Economist que el país pasó de ser principalmente un territorio de tránsito y uno de los principales lugares de origen de migrantes hacia Estados Unidos a convertirse también en destino para personas procedentes de otros países.
El cambio es visible en albergues como Casa Tochan, en Ciudad de México, donde algunos migrantes llevan más de un año. Entre ellos se encuentran ciudadanos cubanos que anteriormente atravesaban México rumbo a Estados Unidos.
Las solicitudes de asilo de ciudadanos cubanos en México pasaron de 17 mil 884 en 2024 a 34 mil 662 en 2025, de acuerdo con las cifras citadas por la publicación británica.
El reportaje recoge también historias de migrantes que modificaron sus planes ante las nuevas condiciones. Luis Alvarado, venezolano de 41 años, relató que después de llegar a Panamá y enterarse del cierre de la frontera decidió no continuar el trayecto.
Otro migrante identificado como Carlos, originario de Colombia, llegó a Monterrey, considerado un punto de tránsito hacia el norte de México, antes de emprender el regreso. Marcus González, salvadoreño deportado de Estados Unidos en diciembre y actualmente en Ciudad de México, señaló que la Unión Americana continúa ofreciendo oportunidades económicas que, a su juicio, no encuentra en otros lugares.
La transformación migratoria también está repercutiendo en las remesas. Los mexicanos enviaron a sus familias 61 mil 800 millones de dólares durante 2025, 4.6% menos que en 2024. Según los datos citados por The Economist, se trató de la primera caída anual desde 2013 y de la mayor reducción en 16 años.
México es, además, el país con mayor número de emigrantes establecidos en Estados Unidos, por lo que cualquier modificación en los flujos migratorios tiene efectos económicos y sociales relevantes.
En contraste, las remesas hacia Centroamérica aumentaron 20% durante 2025, hasta alcanzar 55 mil 400 millones de dólares. Honduras recibió casi 6 mil millones de dólares durante el primer semestre de 2026, 14% más que en el mismo periodo anterior.
Manuel Orozco, del Diálogo Interamericano, atribuyó parte de este crecimiento a que los migrantes están enviando mayores cantidades de dinero ante el temor de ser deportados, aunque advirtió que el número de transacciones ya comienza a disminuir.
La dependencia de las remesas es especialmente elevada en algunos países. De acuerdo con datos del Banco Mundial citados por la publicación, estos recursos representan alrededor de 19% del Producto Interno Bruto (PIB) de Guatemala, 28% de El Salvador y más de 30% de Honduras.
El cambio tampoco se limita a México y Centroamérica. Las solicitudes de asilo de haitianos en Canadá aumentaron de 8 mil 124 en 2024 a 18 mil 27 en 2025, mientras que las solicitudes de cubanos en Brasil pasaron de aproximadamente 22 mil a 42 mil. Uruguay, por su parte, recibió a unos 15 mil cubanos en 2025, el triple que un año antes.
El endurecimiento de las políticas migratorias también ha alcanzado a otros países de la región. El reportaje señala medidas de control y deportación en Colombia y menciona la postura adoptada por el gobierno chileno frente a la migración irregular en su frontera con Perú.
Sin embargo, The Economist advierte que el desplome de los flujos podría no ser permanente. Desde mayo se observa un incremento en el número de personas que intentan dirigirse nuevamente hacia Estados Unidos, mientras que los albergues mexicanos han comenzado a recibir más migrantes, particularmente hondureños, con intención de continuar hacia el norte.
Manuel Orozco estima que durante este año llegarán alrededor de 415 mil personas sin autorización a Estados Unidos, aproximadamente 2% más que el año anterior, aunque todavía por debajo de las 750 mil registradas en 2019. El especialista calcula que el flujo podría estabilizarse alrededor de 600 mil personas, aunque una eventual crisis podría provocar un nuevo repunte.
El futuro de esta transformación migratoria permanece abierto. Mientras un funcionario de Naciones Unidas citado sin revelar su identidad considera que la situación actual es temporal, Gandini plantea que algunas de las personas que se han establecido en México podrían permanecer de manera definitiva, mientras que otras podrían retomar su camino hacia Estados Unidos cuando las condiciones lo permitan.
El resultado es un nuevo escenario migratorio para México, donde una parte de quienes anteriormente utilizaban el país como corredor hacia Estados Unidos ahora permanece durante periodos más prolongados, modifica sus planes o considera establecerse en territorio mexicano.