Médicos y organizaciones de salud han intensificado las advertencias sobre el consumo de bebidas energéticas entre niños y adolescentes, debido a los elevados niveles de cafeína y otros estimulantes que contienen estos productos.
La preocupación cobró fuerza tras un acuerdo de patrocinio entre Monster Energy y la Big 12 Conference, alianza que llevó a una coalición de médicos a solicitar que se suspenda el convenio y que la Asociación Nacional Atlética Universitaria (NCAA) revise la promoción de bebidas energéticas dirigida a los jóvenes.
Los especialistas sostienen que el problema no se limita a una marca específica, sino que abarca toda la categoría de bebidas energéticas y las estrategias de mercadotecnia que pueden asociarlas con el deporte y los atletas universitarios.
“Los niños las considerarán bebidas deportivas, y no lo son”, advirtió el cardiólogo Matthew Nelson, uno de los médicos que participan en la iniciativa.
El caso de Davis Cripe, un adolescente de 16 años de Carolina del Sur que murió en 2017, es utilizado por los especialistas como ejemplo de los posibles riesgos. De acuerdo con el forense, el joven no tenía una enfermedad cardíaca conocida y ese día había consumido un refresco Mountain Dew y un latte de McDonald’s antes de ingerir una bebida energética. Posteriormente sufrió una arritmia y falleció.
Su padre, Sean Cripe, recordó que la familia no sabía que una bebida energética podía tener consecuencias mortales. Ahora busca que la experiencia de su hijo sirva para advertir a otras familias.
Demasiada cafeína puede afectar al organismo
La Academia Estadounidense de Pediatría y otros grupos médicos recomiendan que niños y adolescentes eviten las bebidas energéticas. Sin embargo, su consumo continúa siendo frecuente.
De acuerdo con los resultados más recientes de la encuesta Monitoring the Future, 23% de los estudiantes de 12º grado, 20% de los de 10º grado y 18% de los de 8º grado reportaron consumir bebidas energéticas diariamente.
Dependiendo del producto, una porción puede contener entre 80 y 300 miligramos de cafeína. Como referencia, una taza de café de aproximadamente 235 mililitros contiene entre 80 y 100 miligramos.
La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda que los jóvenes de entre 12 y 18 años limiten su consumo de cafeína a un máximo de 100 miligramos al día, mientras que desaconseja que los niños más pequeños consuman cafeína.
La pediatra Tamara Hannon explicó que la cafeína y otros estimulantes aumentan la frecuencia cardíaca y la actividad del sistema nervioso, lo que puede provocar una sobrecarga del organismo. Entre los posibles efectos se encuentran latidos anormales, aumento de la presión arterial, alteraciones del sueño, deshidratación, agitación y convulsiones.
Los riesgos pueden ser mayores entre menores que padecen condiciones como hipertensión, aunque los especialistas advierten que incluso adolescentes sanos pueden presentar complicaciones cuando consumen cantidades excesivas.
Además, los médicos llaman la atención sobre la combinación de diferentes fuentes de cafeína durante el mismo día, como refrescos, café y bebidas energéticas.
Industria defiende sus productos
La Asociación Estadounidense de Bebidas, que agrupa a empresas que representan alrededor de 94% de la categoría de bebidas energéticas, aseguró que sus integrantes informan voluntariamente el contenido de cafeína en las etiquetas y colocan advertencias sobre su consumo entre niños y otras personas sensibles a esta sustancia.
Monster Energy, por su parte, señaló que la cafeína y otros ingredientes presentes en sus productos también se encuentran en numerosos alimentos y bebidas. La empresa sostuvo que las bebidas energéticas convencionales llevan más de tres décadas en el mercado y que se han comercializado más de 100 mil millones de unidades a nivel mundial.
El acuerdo entre Monster y la Big 12 contempla la presencia de la marca en uniformes de futbol americano y baloncesto, campos, canchas, plataformas digitales y redes sociales.
La conferencia universitaria sostuvo que las bebidas energéticas no son nuevas dentro del deporte universitario y que las compañías del sector buscan llegar a los aficionados deportivos.
La NCAA, en tanto, señaló que no tiene autoridad para regular los acuerdos de patrocinio establecidos directamente por conferencias o universidades, aunque indicó que proporciona recursos educativos sobre cafeína y salud para estudiantes-atletas y que el consumo de esta sustancia ha sido objeto de análisis dentro de sus órganos especializados.
Educación y prevención
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan que maestros y entrenadores ayuden a los menores a diferenciar entre bebidas energéticas y bebidas deportivas. Mientras las primeras contienen estimulantes como cafeína, las bebidas deportivas están formuladas para contribuir a reponer líquidos y electrolitos después de la actividad física.
Los especialistas también recomiendan que los padres conozcan todas las bebidas que consumen sus hijos y conversen sobre sus posibles efectos durante las consultas pediátricas.
Para Sean Cripe, compartir la historia de su hijo puede contribuir a prevenir nuevas tragedias.
“Solo rezamos para que los padres usen nuestras historias, nuestras tragedias, nuestro duelo, para tener un impacto en sus propios hijos”, expresó.