México reafirma su relevancia mundial en el estudio del ámbar con restos biológicos del pasado. Un equipo del Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) descubrió en piezas de ámbar una nueva especie de árbol que habría sido una de las productoras de esta resina hace aproximadamente 23 millones de años, durante el periodo Mioceno.
El hallazgo fue realizado en Simojovel de Allende, UNAM, una de las regiones más ricas en depósitos de ámbar con inclusión de restos paleontológicos. El equipo, encabezado por la investigadora Ana Lilia Hernández Damián, analizó dos hojas embebidas en ámbar y, a partir de ellas, definió tanto un nuevo género como una nueva especie, a la que denominó Hymenaeaphyllum mirandae.
De acuerdo con información difundida en la Gaceta de la UNAM el 12 de enero, la investigadora explicó que el descubrimiento sugiere que este grupo de plantas se extendió por las bajas latitudes de Norteamérica durante el Mioceno, lo que aporta nuevos elementos para reconstruir la historia de la vegetación y los ecosistemas de la región.
Según el artículo científico publicado en la revista especializada Palaeoworld en diciembre de 2024, el ámbar de la zona de Simojovel se localiza en tres formaciones geológicas: La Quinta o Simojovel, la Lutita Mazantic y la Arenisca Balumtum. El fósil estudiado por Hernández Damián, junto con Marco A. Rubalcava-Knoth y Sergio R.S. Cevallos-Ferriz, proviene de la formación La Quinta, ubicada en la Sierra Madre del Sur, desde el margen norte de la depresión central de Chiapas hasta Palenque, cerca de la costa del Golfo de Tabasco.
El estudio detalla que las rocas que contienen ámbar son producto de la sedimentación costera y de tierras bajas en el borde de la Faja Plegada-Corregida de Chiapas, proceso geológico que dio origen a las montañas del estado.
Aunque la relación exacta de Hymenaeaphyllum mirandae con otras plantas resineras extintas de la misma formación aún es incierta debido a la fragmentación de los restos, los investigadores identifican similitudes con especies actuales. Entre sus parientes vivos cercanos se encuentran el guapinol (Hymenaea courbaril), que crece en la costa del Pacífico mexicano, así como los géneros Guibourtia y Peltogyne, todos con hojas similares y la capacidad de sintetizar y secretar resina.
La investigadora también destacó la semejanza del fósil con plantas que hoy crecen en regiones paleotropicales de África, como Hymenaea verrucosa, lo que abre nuevas líneas de investigación sobre la distribución histórica de estas especies.
Hernández Damián subrayó que, aunque existen más de 200 localidades de depósitos de resina en el mundo, solo alrededor de 25 contienen restos biológicos preservados, lo que convierte a México en un sitio excepcional para este tipo de estudios. México y República Dominicana son actualmente los principales países en la minería de ámbar, la única piedra semipreciosa de origen vegetal, aunque en años recientes también se han documentado depósitos en Etiopía.
El estudio resalta además la importancia de trabajar en colaboración con las comunidades que exploran las minas, particularmente en Simojovel, donde los estratos Mazantic producen la mayor parte del ámbar comercial de Chiapas por su abundancia y accesibilidad, consolidando a la región como un referente científico y económico a nivel internacional.