Especialistas del Proyecto Templo Mayor (PTM), del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), confirmaron el hallazgo y análisis de seis depósitos rituales que podrían constituir la mayor ofrenda realizada por Motecuhzoma Ilhuicamina, huei tlatoani de Tenochtitlan, durante el siglo XV.
El descubrimiento comenzó hace tres años con la localización de un tepetlacalli —cofre de piedra, en náhuatl— que contenía figurillas de estilo Mezcala. La investigación se fortaleció con el hallazgo de otros dos depósitos rituales similares, identificados como las ofrendas 186, 187 y 189, cuyos resultados más recientes fueron presentados el 26 de febrero de 2026 en el ciclo de conferencias “La arqueología hoy”, organizado por El Colegio Nacional.
De acuerdo con el director del PTM, Leonardo López Luján, la magnitud del conjunto permite imaginar una ceremonia de enorme escala, con sacerdotes y fieles depositando esculturas, conchas, semillas, copal, chapopote y otros objetos sagrados alrededor del Huei Teocalli. Los hallazgos confirman además una hipótesis planteada desde finales de la década de 1970, cuando el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma descubrió depósitos similares en el mismo monumento.
Los especialistas detallaron que los seis cofres corresponden a la etapa IV del Templo Mayor, fechada entre 1440 y 1469, durante el gobierno de Ilhuicamina. La coincidencia temporal y material indica que los depósitos fueron colocados en un mismo momento, lo que permitió a los arqueólogos “cerrar un círculo” en torno al basamento piramidal, confirmando un ritual integral de consagración.
En total, los investigadores han identificado 83 figurillas antropomorfas talladas en piedra verde, además de esculturas que pesan entre 600 y mil kilogramos, cuya movilización implicó una compleja logística. Según López Luján, la abundancia de piezas Mezcala sugiere que se trató de botines de guerra provenientes de territorios conquistados por Motecuhzoma en regiones que hoy corresponden al norte de Guerrero.
La conservación de los objetos representó un reto mayor. Las cajas de piedra y 43 esculturas localizadas en 2023 fueron protegidas de la luz solar y estabilizadas durante varios meses. La limpieza se realizó con técnicas minuciosas para preservar pigmentos rojos y blancos utilizados por los mexicas, asociados al dios Tláloc.
Asimismo, se recuperaron más de 4,000 elementos malacológicos, entre ellos caracoles de especies originarias del Atlántico. Algunos ejemplares conservaron tejidos orgánicos, lo que sugiere que pudieron ser transportados vivos en contenedores con agua salada hasta la antigua Tenochtitlan, evidencia del alcance comercial y político del imperio mexica.
Tras su restauración, las ofrendas serán resguardadas en el Museo del Templo Mayor y podrán integrarse en una futura exposición que reunirá, por primera vez, los seis depósitos rituales, ofreciendo una visión inédita de la compleja religiosidad y poder ceremonial de la civilización mexica.