Un equipo de especialistas presentó en Saltillo el descubrimiento de una nueva especie de reptil marino prehistórico, identificado como Prognathodon cipactli, un mosasaurio que habitó los mares que cubrían el noreste de México durante el periodo Cretácico, hace aproximadamente 70 millones de años.
El ejemplar, conocido como “Cipactli”, fue hallado originalmente en 2001 en una zona cercana a Linares, en el actual estado de Nuevo León, y tras más de dos décadas de estudios filogenéticos y análisis detallados, se confirmó como una especie única en el mundo.
De acuerdo con los investigadores, este reptil marino vivió en lo que entonces era un vasto océano tropical conectado al antiguo Mar de Tetis, donde dominaban grandes depredadores. El hallazgo aporta nueva información sobre la evolución de los mosasaurios, considerados los principales “dueños” de los océanos en su época.
El paleontólogo Héctor Rivera explicó que el cipactli representa un punto clave en la transición evolutiva de estos animales hacia la caza de presas de gran tamaño. A diferencia de otros mosasaurios, cuyos dientes eran delgados y adaptados a presas pequeñas, esta especie desarrolló una dentadura robusta y una estructura craneal que le permitía capturar animales mayores.
“El cipactli ya presentaba características similares a depredadores marinos modernos, como las orcas, al convertirse en un cazador de alto nivel en la cadena alimenticia”, detalló el especialista del Museo del Desierto.
Con una longitud estimada de entre 5 y 6 metros, el reptil era un nadador ágil y eficiente, lo que le habría permitido dominar su entorno marino. El estudio, publicado en una revista científica alemana, lo posiciona como uno de los ejemplares más relevantes del género Prognathodon en el mundo.
El nombre “Cipactli” proviene de la cosmogonía náhuatl y hace referencia a una criatura mitológica descrita como un monstruo marino con rasgos de pez y reptil, símbolo que refleja la ferocidad y características del nuevo fósil.
Este descubrimiento no solo enriquece el conocimiento sobre la biodiversidad prehistórica de México, sino que también confirma la relevancia del territorio nacional como una de las regiones clave para el estudio de la vida marina del pasado.