Las tortillas, uno de los alimentos más consumidos en México y base de la dieta diaria de millones de personas, pueden cambiar su calidad, textura y tiempo de conservación dependiendo del tipo de empaque en el que se almacenan, de acuerdo con estudios científicos realizados en el país.
Investigadores del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) analizaron el comportamiento de las tortillas bajo distintos materiales de almacenamiento con el objetivo de conocer cómo influyen en su frescura y características físicas.
El estudio evaluó tres tipos de empaque: papel, polietileno de baja densidad y polietileno de alta densidad. Las tortillas fueron almacenadas a temperaturas de -10 °C y 5 °C para observar posibles cambios en variables como pH, humedad, textura y características sensoriales.
Los resultados mostraron que cuando las tortillas se mantienen a -10 °C, su calidad permanece prácticamente sin cambios durante 11 días, independientemente del material utilizado para envolverlas.
No obstante, cuando se almacenan a 5 °C —temperatura similar a la de un refrigerador doméstico— las tortillas guardadas en polietileno de alta o baja densidad conservaron mejor su calidad en comparación con aquellas envueltas en papel.
De acuerdo con los investigadores, esto ocurre porque el plástico funciona como una barrera que evita la pérdida de humedad, lo que permite que el alimento mantenga su textura por más tiempo.
Sin embargo, el uso extendido de este material también representa un problema ambiental relevante. Investigaciones del CIAD estiman que entre 50% y 80% de las tortillas que se venden en México se envasan en bolsas de polietileno de alta densidad (PEAD), lo que equivale a un consumo anual de entre 9 mil y 15 mil toneladas de plástico.
La mayoría de estas bolsas termina como residuo, ya que los empaques que contienen restos de alimentos generalmente no se reciclan.
Ante este panorama, especialistas han comenzado a explorar alternativas más sostenibles. En pruebas realizadas en la Planta Piloto de Envases del CIAD, se evaluaron bolsas elaboradas con polihidroxibutirato (PHB) y almidón termoplástico (TPS+), materiales biodegradables diseñados para sustituir al plástico convencional.
Los resultados indicaron que las tortillas almacenadas en bolsas de PEAD se mantuvieron en buen estado hasta por 18 días, mientras que aquellas guardadas en bolsas de PHB conservaron su calidad durante aproximadamente 17 días, lo que sugiere que este material biodegradable podría convertirse en una alternativa viable.
No obstante, los investigadores advierten que, por ahora, el principal obstáculo para su adopción masiva es el costo de producción, todavía superior al de las bolsas de plástico tradicionales.