En la antesala de los encuentros del repechaje intercontinental rumbo a la Copa del Mundo de 2026, la FIFA implementó una medida que ha generado sorpresa entre la afición mexicana: la prohibición del uso de máscaras dentro de los estadios sede en Monterrey y Guadalajara.
La restricción fue dada a conocer a través de los canales oficiales del Estadio BBVA, en Monterrey, donde se difundió el listado de objetos que no podrán ingresar a los partidos. Entre ellos destacan las máscaras, incluidas aquellas inspiradas en la lucha libre, un símbolo emblemático de la cultura popular en México.
Además de este elemento, la normativa contempla la prohibición de alimentos y bebidas, banderas, dispositivos electrónicos como laptops y tabletas, plumas, aerosoles, mantas, instrumentos musicales, envases, dispositivos láser, así como objetos considerados de riesgo como tasers. También se restringe el acceso con animales, carreolas, maletas y otros artículos que puedan dificultar los controles de seguridad.
Como parte de las medidas logísticas, se informó que la distribución de boletos será exclusivamente digital, eliminando la venta en taquillas físicas, con el objetivo de agilizar el acceso y mejorar el control de los asistentes.
En Monterrey, las autoridades indicaron que los estacionamientos habilitados serán los números dos, tres y cuatro, con un costo de 200 pesos por vehículo. En Guadalajara, por su parte, se implementarán rutas de transporte gratuito desde puntos estratégicos como Plaza del Sol, Gran Plaza, Plaza Galerías y Titanes, para facilitar la llegada de los aficionados al Estadio Akron. Para utilizar este servicio será necesario registrarse previamente y presentar el boleto digital.
La decisión ha abierto el debate entre los seguidores del futbol, ya que las máscaras no solo forman parte del ambiente festivo en las gradas, sino que representan identidad y tradición, especialmente por su vínculo con la lucha libre mexicana.
No obstante, la FIFA ha mantenido desde la Copa del Mundo de Qatar 2022 una política estricta en materia de seguridad, orientada a evitar rostros cubiertos y garantizar un mayor control dentro de los recintos deportivos, priorizando entornos seguros durante eventos de carácter internacional.