El hallazgo de dos altorrelieves estucados en el municipio de Tetlatlahuca ha abierto una nueva ventana al entendimiento del pasado prehispánico en la región, al aportar evidencias sobre la organización del poder durante el periodo Epiclásico mesoamericano.
Las piezas, descubiertas en el Cerro de las Tres Cruces durante un proyecto de rescate encabezado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), datan entre los años 650 y 900 d.C. y destacan por haber sido deliberadamente decapitadas, lo que sugiere prácticas rituales o disputas de poder entre antiguos linajes indígenas.
Los relieves, de 1.80 metros por 40 centímetros y 1.45 metros por 30 centímetros, fueron localizados en lo que se presume fue un patio palaciego, rodeado de estructuras residenciales similares a las de Cacaxtla, uno de los principales centros ceremoniales de la región.
Autoridades de la Secretaría de Cultura destacaron que el descubrimiento permite profundizar en la arquitectura monumental y en la distribución del poder en el valle tlaxcalteca. Las investigaciones también lograron consolidar pisos y muros de estuco, así como recuperar fragmentos de pintura mural con claras similitudes al estilo de Cacaxtla.
De acuerdo con los especialistas, este hallazgo refuerza la hipótesis de que el poder político y económico en la región no estaba centralizado únicamente en grandes asentamientos, sino que se distribuía entre diversas comunidades, conformando una red de élites regionales.
El arqueólogo Ramón Santacruz Cano, responsable del rescate, explicó que las esculturas presentan elementos simbólicos vinculados con la fertilidad, como cuerpos de serpiente. En uno de los relieves se identificaron rasgos como una lengua bífida y colmillos, atributos asociados al dios Tláloc. “Las representaciones de ofidios están vinculadas a espacios reservados para las élites”, detalló.
Por su parte, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, subrayó la importancia de preservar este tipo de vestigios. “Cada hallazgo nos permite conocer mejor la grandeza histórica de nuestros territorios y reafirma la responsabilidad de conservar ese legado”, expresó.
El director general del INAH, Omar Vázquez Herrera, enfatizó que la protección del patrimonio requiere la colaboración entre autoridades y ciudadanía. En este contexto, se firmó un convenio con el Ayuntamiento local, encabezado por Hugo Mendoza Salazar, para fortalecer la investigación, conservación y difusión del sitio.
Los trabajos, en los que también participaron especialistas del INAH, permitieron estabilizar los altorrelieves con materiales compatibles, garantizando su preservación. Asimismo, el municipio implementará medidas de resguardo, como la instalación de un enmallado y vigilancia permanente.
Este descubrimiento no solo enriquece el conocimiento sobre el Epiclásico en Tlaxcala, sino que también confirma la complejidad y diversidad de los centros de poder en Mesoamérica, donde la influencia política y cultural se distribuía entre múltiples asentamientos y no en una sola urbe dominante.