Indonesia se convirtió en la primera nación de Asia en prohibir de manera total los paseos en elefante, una práctica turística ampliamente difundida en la región y duramente criticada por organizaciones defensoras de los derechos de los animales. La medida busca frenar el maltrato a estos ejemplares y fortalecer su protección, en un contexto de grave amenaza para su supervivencia.
La Agencia de Recursos Naturales y Conservación de Indonesia informó que la prohibición, decretada en diciembre de 2025, comenzó a aplicarse de forma obligatoria desde el lunes en todos los centros turísticos y de conservación de animales registrados ante las autoridades. La normativa estableció como fecha límite el 21 de enero de 2026 para eliminar tanto los paseos como la exhibición de esta actividad con fines recreativos.
Durante la última semana, el gobierno detectó el incumplimiento de la disposición en un centro privado ubicado en Bali, el principal destino turístico del país. Tras emitir dos advertencias formales y ante la amenaza del Ministerio de Silvicultura de revocar su licencia de operación, el establecimiento suspendió la monta de elefantes. Un equipo designado por el gobierno acudió al lugar el domingo pasado para verificar el cumplimiento del veto.
La decisión fue celebrada por la organización Personas para el Trato Ético de los Animales (PETA), que calificó la medida como una “decisión histórica”. En un comunicado, el presidente de PETA Asia, Jason Baker, afirmó que la industria turística suele perjudicar a los elefantes, al señalar que investigaciones de la organización han documentado prácticas como el encadenamiento y el uso de ganchos afilados para forzar a los animales a obedecer durante los paseos.
PETA destacó que la prohibición coloca a Indonesia “a la vanguardia del bienestar de los elefantes” en Asia y llamó a países como Nepal, Tailandia e India a seguir el mismo camino. Asimismo, exhortó a las agencias de viajes internacionales a dejar de comercializar paquetes turísticos que incluyan paseos en elefante.
Indonesia alberga al elefante de Sumatra, una subespecie del elefante asiático cuya población se redujo a la mitad entre 1985 y 2012, principalmente por la caza furtiva para el comercio ilegal de marfil, la deforestación y los conflictos con comunidades humanas. Actualmente, se estima que quedan entre 2 mil 400 y 2 mil 800 ejemplares, razón por la cual el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) lo clasifica como una especie en peligro crítico de extinción.
Con esta prohibición, el gobierno indonesio busca no solo erradicar prácticas consideradas crueles, sino también reforzar la conservación de una especie emblemática cuya supervivencia enfrenta riesgos cada vez mayores.