Las últimas investigaciones sobre el rendimiento cognitivo en diversos países han detectado una disminución en la capacidad de las personas para razonar y resolver problemas complejos, pese al acceso inmediato a grandes volúmenes de información.
Un análisis publicado por Financial Times señala que las habilidades de resolución de problemas alcanzaron su punto máximo a inicios de la década de 2010, pero desde entonces han registrado un descenso constante. Este fenómeno no solo afecta a adolescentes, sino también a adultos en distintos grupos de edad.
Disminución del rendimiento en pruebas cognitivas
Evaluaciones internacionales, como la prueba PISA, han mostrado una caída significativa en los puntajes de lectura, matemáticas y ciencias desde 2012. Investigaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre competencias en adultos reflejan un patrón similar.
El estudio “Monitoreando el Futuro”, que desde los años 80 analiza tendencias en jóvenes de 18 años, reveló que, a partir de 2015, aumentó el número de estudiantes que reportan dificultades para pensar, concentrarse o aprender cosas nuevas. Esto coincide con la baja en pruebas de razonamiento y el auge de la conectividad digital constante.
El impacto del consumo de contenido digital
Expertos advierten que la transición de formatos textuales a visuales ha reducido la práctica de la lectura profunda. En 2022, menos del 50% de los estadounidenses afirmó haber leído un libro en el último año, un mínimo histórico.
El informe de la OCDE indica que, en países de altos ingresos, alrededor del 25% de la población tiene dificultades para evaluar la validez de afirmaciones matemáticas. En Estados Unidos, la cifra alcanza el 35%. Este declive en habilidades de razonamiento se vincula con patrones de consumo de información fragmentada en plataformas digitales.
Factores que influyen en la pérdida de concentración
Investigadores señalan que el entorno digital ha cambiado la manera en que se procesa la información. Antes, la búsqueda activa de datos predominaba; ahora, los usuarios reciben contenido de manera pasiva a través de algoritmos, notificaciones y feeds continuos.
Este fenómeno genera una “alternancia de contexto” constante, donde la atención se fragmenta y se dificulta la profundización en temas complejos. Estudios sugieren que la memoria de trabajo, la atención sostenida y la capacidad de autorregulación se ven afectadas por esta exposición a estímulos rápidos y variados.
Posibles soluciones y perspectivas a futuro
A pesar de estas tendencias, los especialistas afirman que la biología cerebral no ha cambiado en lapsos tan breves, por lo que el desafío radica en recuperar hábitos que fortalezcan la concentración y el pensamiento crítico.
Entre las estrategias propuestas se encuentran la reducción del tiempo de exposición a pantallas, el fomento de la lectura profunda y la implementación de modelos educativos que refuercen el razonamiento analítico.
Los expertos concluyen que, aunque el entorno digital plantea desafíos para el desarrollo cognitivo, su impacto puede ser mitigado con un uso más consciente de la tecnología.