El aumento en la tenencia de mascotas en México refleja un fenómeno social complejo y multifactorial, en el que cada vez más personas optan por criar perros y gatos en lugar de tener hijos, coincidieron especialistas en sicología y sociología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que siete de cada 10 hogares en el país cuentan actualmente con al menos una mascota, un crecimiento que contrasta con el descenso de la natalidad, la cual cayó 4.5 por ciento durante el último año. Para los especialistas, esta tendencia responde, entre otros factores, a que una mascota representa una responsabilidad económica y emocional menor que la crianza de un hijo, además de tener una expectativa de vida de entre 12 y 15 años.
Christian Ascensio Martínez, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, subrayó que las motivaciones varían según el grupo etario. Mientras que en los adultos mayores la tenencia de mascotas suele asociarse con la búsqueda de compañía frente a la soledad, en las generaciones más jóvenes la decisión está ligada a razones económicas y estructurales.
“En muchos casos, las nuevas generaciones deciden no tener hijos porque son más caros. Argumentan las dificultades para cubrir gastos de salud, educación y acceso a la vivienda. Hay una crisis económica que atraviesa estas decisiones”, explicó.
Desde la Facultad de Sicología, el doctor Manuel González Oscoy señaló que también influyen preocupaciones sobre el medio ambiente, la sobrepoblación mundial y la necesidad de expresar afecto hacia otros seres vivos. “Los perros, en particular, son animales muy efusivos, que responden con cariño, lo cual satisface necesidades emocionales importantes”, apuntó.
A estos factores se suma una mayor conciencia social sobre los derechos de los seres sintientes, explicó el sicólogo Mauricio Martínez, de la Universidad La Salle, especialista en el estudio de emociones canalizadas a través de las mascotas.
“La mayoría de las personas no adopta por soledad, sino por el deseo de ayudar a animales en situación de calle, por buscar una rutina distinta o por afinidad afectiva. Las mascotas se vuelven parte de la familia, con necesidades similares a las nuestras”, señaló.
Este cambio cultural, añadieron los expertos, ha detonado el crecimiento de una industria especializada, que incluye guarderías, clínicas veterinarias, servicios de paseadores y productos orientados al bienestar animal.
No obstante, los especialistas advirtieron que la humanización de las mascotas debe mantenerse en un equilibrio. Coincidieron en que no es negativa mientras no interfiera con la vida cotidiana ni sustituya relaciones humanas, ya que, en casos extremos, podría reflejar intentos de llenar vacíos emocionales a través de los animales.
El fenómeno, concluyeron, evidencia una transformación profunda en las dinámicas familiares y sociales del país, marcada por cambios económicos, culturales y generacionales que redefinen la forma en que los mexicanos conciben el cuidado, el afecto y la responsabilidad.