8 de April de 2026

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Muere Melchor Peredo, último gran representante del muralismo mexicano

Melchor Peredo García, considerado uno de los últimos exponentes del muralismo mexicano, falleció la madrugada de este miércoles a los 99 años de edad en la ciudad de Xalapa, Veracruz, donde residía desde hace varios años.

La noticia fue confirmada por su compañera de vida, Lourdes Hernández Quiñones, quien despidió al artista con un emotivo mensaje: “Melchor Peredo, mi compañero de vida, acaba de fallecer. Muralista, antes que pintor, artista de mirada creativa. Hoy vuela alto, ya en un cielo infinito de luz y color”.

Nacido en la Ciudad de México, Peredo formó parte de la última generación vinculada al movimiento muralista surgido tras la Revolución Mexicana, una corriente que transformó el arte en un vehículo de identidad nacional, crítica social y memoria histórica. Fue alumno de tres de los grandes pilares de este movimiento: José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros.

A lo largo de su trayectoria, el artista dejó su huella en al menos 25 murales en México, Estados Unidos, Canadá y Francia, donde plasmó una visión profundamente nacionalista, humanista y democrática. Su obra destacó por el dominio de la técnica al fresco, que ejecutaba incluso utilizando herramientas poco convencionales, como largas cañas de bambú o trabajando desde grandes alturas en andamios.

En 2018, Peredo realizó una de sus últimas propuestas artísticas: una serie de seis murales portátiles en los que reinterpretó el encuentro entre los pueblos originarios de América y los conquistadores españoles. En estas piezas, el muralista ofreció una visión más humana y compleja de personajes históricos como Hernán Cortés, Moctezuma y La Malinche, alejándose de las representaciones tradicionales.

“El muralismo mexicano es continuidad de una visión nacionalista, pero también humanista y democrática”, expresó en una entrevista en ese mismo año, donde dejó claro su compromiso con el arte como herramienta de reflexión social.

En su vida cotidiana, era una figura reconocida en las calles de Xalapa, donde se le veía caminar con paso tranquilo, siempre cercano y de carácter afable, a pesar de la edad.

Incluso en sus últimos años, Peredo mantuvo una postura crítica. Apenas en enero pasado manifestó su inconformidad ante un adeudo fiscal que pretendía saldar con obras cuyo valor superaba ampliamente la cantidad reclamada.

Con su fallecimiento, México despide a uno de los últimos herederos directos del muralismo, una corriente artística que marcó la historia cultural del país. Fiel a su convicción, dejó una frase que resume su legado: “Mientras no esté muerto yo, no está muerto el muralismo”. Hoy, su obra queda como testimonio vivo de esa afirmación.

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