Llevar a una mascota suelta dentro del automóvil en la Ciudad de México puede derivar en sanciones económicas y administrativas para los conductores. De acuerdo con el Reglamento de Tránsito capitalino, esta práctica no solo representa un riesgo vial, sino que puede costar hasta 2 mil 346 pesos, además de implicar la reducción de tres puntos en la licencia de conducir.
La normativa no prohíbe viajar con animales de compañía, pero sí establece que estos deben ir debidamente asegurados para evitar que interfieran con la conducción. El problema central no radica únicamente en que el perro vaya en brazos o sobre las piernas del conductor, sino en cualquier situación en la que el animal se desplace libremente dentro de la cabina.
El artículo 38 del reglamento señala que el conductor no debe sostener, cargar ni colocar animales en una posición que limite su movilidad o visibilidad. Esto incluye escenarios comunes como perros que saltan entre asientos o intentan acercarse al volante, lo que puede provocar distracciones o incluso accidentes.
Especialistas advierten que el riesgo va más allá de una simple distracción. Un movimiento inesperado del animal puede interferir con los controles del vehículo, como la palanca de velocidades o el volante, o bien obstruir la visibilidad en momentos críticos. En caso de una frenada repentina, un perro sin sujeción puede convertirse en un factor de alto peligro tanto para los ocupantes como para terceros.
En términos económicos, la sanción equivale a entre 10 y 20 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA), es decir, de mil 173 a 2 mil 346 pesos. A ello se suma la penalización en la licencia, lo que puede afectar a quienes dependen del automóvil para sus actividades diarias.
Para evitar multas y garantizar la seguridad, expertos recomiendan transportar a las mascotas en el asiento trasero, utilizando una pechera con arnés sujeto al reposacabezas. Este sistema permite que el animal se mantenga en una posición estable sin restringir completamente su movimiento.
Otra alternativa es el uso de transportadoras, aunque no todos los perros se adaptan fácilmente a ellas. Asimismo, se sugiere colocar protectores en los asientos para mantener la higiene del vehículo y ofrecer mayor comodidad durante el trayecto.
Cumplir con estas medidas no solo evita sanciones, sino que contribuye a reducir riesgos en la vía pública. Transportar correctamente a las mascotas puede marcar la diferencia entre un viaje seguro y un incidente con consecuencias mayores.