26 de January de 2026

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Ronquera persistente: una señal de alerta que puede esconder enfermedades graves

Perder la voz después de un concierto, un partido de futbol o varios días de hablar en exceso es una situación común y, en la mayoría de los casos, reversible. Sin embargo, cuando la ronquera se repite con frecuencia o se prolonga más de lo habitual, puede convertirse en una señal de alerta que no debe pasarse por alto, advierten especialistas en otorrinolaringología.

En entrevista con Europa Press Salud Infosalus, Pablo Ortíz García, jefe de Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario de Madrid, explicó que forzar la voz de manera extrema puede ocasionar daños, generalmente temporales, aunque en algunos casos el abuso vocal puede derivar en lesiones más serias si no se atienden oportunamente.

El especialista distingue entre la afonía —pérdida total de la voz— y la disfonía, que se manifiesta como ronquera o pérdida parcial de la capacidad vocal. Esta última, cuando es recurrente o persistente, no siempre es consecuencia del cansancio, sino que puede reflejar un problema de salud subyacente.

Entre las causas más frecuentes de disfonía transitoria o crónica se encuentran las lesiones benignas de las cuerdas vocales, como nódulos, pólipos, quistes o granulomas, generados por el esfuerzo constante de la voz. Estas alteraciones impiden el cierre adecuado de las cuerdas vocales y provocan que la voz falle incluso con poco esfuerzo.

Otra causa común es el reflujo gastroesofágico, en particular el reflujo faringolaríngeo, que irrita la mucosa de las cuerdas vocales, aun cuando no existan síntomas digestivos evidentes. Asimismo, la voz puede ser el reflejo de enfermedades neurológicas como el Parkinson o la esclerosis múltiple, que afectan el control muscular de la laringe.

El tabaquismo y el consumo de alcohol incrementan el riesgo de lesiones premalignas y malignas, mientras que factores como el mal uso de la voz, el estrés, la ansiedad, las alergias, el hipotiroidismo o la exposición a irritantes ambientales también pueden desencadenar ronquera persistente.

Aunque es menos frecuente, el cáncer de laringe figura entre las causas más graves de disfonía crónica. Una ronquera progresiva y sostenida suele ser uno de sus primeros síntomas, por lo que la detección temprana mediante estudios especializados aumenta de forma significativa las probabilidades de éxito en el tratamiento.

Ortíz García señala que una disfonía aguda suele durar entre siete y 14 días y resolverse con reposo vocal. No obstante, si la ronquera persiste más de dos o tres semanas, se considera un síntoma crónico que amerita valoración médica. La recomendación es acudir con un otorrinolaringólogo si la voz no mejora después de 15 días, si se presenta dificultad para tragar, dolor intenso, tos con sangre, un bulto en el cuello o si la ronquera aparece sin causa aparente.

Para prevenir problemas vocales, el especialista aconseja mantener una adecuada hidratación, evitar gritar o hablar en ambientes ruidosos, no fumar, moderar el consumo de alcohol y cafeína, cuidar la técnica vocal, mantener una dieta equilibrada y controlar el reflujo. También recomienda evitar carraspear de forma repetida y descansar la voz ante los primeros signos de fatiga.

La voz, concluyen los expertos, no solo es una herramienta de comunicación, sino también un indicador clave de la salud general, por lo que escuchar sus cambios puede marcar la diferencia entre una molestia pasajera y un problema de mayor gravedad.

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