Casi una de cada 10 muertes causadas por enfermedades infecciosas a nivel mundial puede atribuirse a la obesidad, de acuerdo con un estudio internacional liderado por el University College de Londres (UCL) y publicado en la revista The Lancet.
La investigación señala que las personas con obesidad enfrentan un riesgo 70% mayor de hospitalización o muerte por una infección en comparación con aquellas con un peso saludable. El análisis, basado en datos de más de 540 mil personas del Biobanco del Reino Unido y estudios de cohorte en Finlandia, evaluó el índice de masa corporal (IMC) de los participantes y les dio seguimiento durante un periodo promedio de 13 a 14 años.
El profesor Mika Kivimaki, autor principal del estudio e investigador de la Facultad de Ciencias del Cerebro de la UCL, subrayó que si bien la obesidad ya era reconocida como factor de riesgo para enfermedades crónicas como diabetes y padecimientos cardiovasculares, ahora existe evidencia sólida de su impacto en enfermedades infecciosas.
“En este estudio hemos encontrado evidencia de que la obesidad también está relacionada con peores resultados en enfermedades infecciosas. Enfermar gravemente a causa de una infección es notablemente más común entre las personas con obesidad”, afirmó.
Los resultados muestran que el riesgo aumenta de forma proporcional al peso corporal. Las personas con un IMC de 30 o más —criterio que define obesidad— presentaron 70% más riesgo de infección grave, mientras que quienes tenían un IMC igual o superior a 40 registraron hasta tres veces más probabilidades de hospitalización o muerte en comparación con individuos con IMC entre 18.5 y 24.9.
El estudio incluyó datos sobre 925 enfermedades infecciosas bacterianas, virales, parasitarias y fúngicas, y analizó de manera particular 10 infecciones comunes. Se detectó mayor riesgo en casos de gripe, COVID-19, neumonía, gastroenteritis, infecciones urinarias y de vías respiratorias inferiores. Sin embargo, no se observó un aumento significativo en infecciones graves por VIH o tuberculosis.
Los investigadores señalaron que la relación entre obesidad e infecciones graves no se explica únicamente por enfermedades crónicas asociadas, como el síndrome metabólico o la diabetes, ni por factores de estilo de vida como la actividad física. Estudios previos sugieren que la obesidad podría deteriorar la función inmunológica, generar inflamación sistémica crónica y alterar procesos metabólicos clave.
“Puede que las personas no se infecten con mayor facilidad, pero la recuperación es claramente más difícil”, explicó Kivimaki, al advertir que la obesidad debilita las defensas del organismo frente a infecciones.
El análisis también encontró que la pérdida de peso puede reducir el riesgo. Las personas con obesidad que lograron disminuir su peso presentaron un riesgo aproximadamente 20% menor de infecciones graves respecto a quienes permanecieron en condición de obesidad.
Con base en datos del Estudio de la Carga Mundial de Enfermedades (GBD), los autores estimaron que en 2023 alrededor de 600 mil de las 5.4 millones de muertes por enfermedades infecciosas en el mundo —equivalentes al 10.8%— estuvieron relacionadas con la obesidad. En el Reino Unido, una de cada seis muertes por infecciones (17%) sería atribuible a este factor, mientras que en Estados Unidos la proporción alcanzaría 26%.
Ante estos hallazgos, los especialistas urgieron a implementar políticas públicas que faciliten el acceso a alimentos saludables y promuevan la actividad física, además de reforzar la cobertura de vacunación en personas con obesidad, quienes constituyen un grupo particularmente vulnerable frente a infecciones graves.