Un experimento aleatorio realizado por investigadores de Rutgers Health y la Universidad de Harvard concluyó que los adultos jóvenes que ven publicaciones de influencers consumiendo alcohol en redes sociales tienen un 73 por ciento más de probabilidades de experimentar un mayor deseo de beber, en comparación con quienes observan contenido similar sin bebidas alcohólicas.
El estudio, publicado en la revista científica JAMA Pediatrics y dirigido por Jon-Patrick Allem, profesor asociado de la Escuela de Salud Pública de Rutgers, es el primero en demostrar de forma experimental que la exposición al alcohol en redes sociales puede provocar un aumento inmediato en las ganas de consumirlo.
Para la investigación, se reclutó a participantes de entre 18 y 24 años, quienes fueron asignados aleatoriamente a dos grupos. Ambos observaron 20 publicaciones simuladas de Instagram de influencers de estilo de vida. Un grupo vio imágenes donde aparecía consumo de alcohol, como personas bebiendo vino durante la cena, mientras que el otro grupo observó escenas similares sin alcohol. Tras la exposición, quienes vieron contenido con bebidas alcohólicas reportaron un deseo significativamente mayor de beber.
Los resultados también mostraron que el impacto fue aún mayor cuando los influencers eran percibidos como confiables, honestos o conocedores, ya que estos participantes tuvieron más de cinco veces más probabilidades de expresar ganas de consumir alcohol. Los investigadores subrayaron que el contenido no era publicidad directa, sino representaciones cotidianas que suelen encontrarse en plataformas como Instagram o TikTok.
Especialistas advirtieron que el consumo temprano de alcohol se asocia con un mayor riesgo de desarrollar problemas relacionados en el futuro, y señalaron que el entorno digital se ha convertido en un factor clave que influye en las decisiones de los jóvenes.
El estudio también destacó que cualquier nivel de consumo de alcohol puede aumentar el riesgo de ciertos tipos de cáncer, particularmente en el tracto gastrointestinal, lo que refuerza la preocupación sobre su normalización en redes sociales.
Aunque la investigación no determinó si el aumento del deseo se traduce directamente en consumo real, los autores señalaron que los hallazgos aportan evidencia sobre el papel que el contenido digital puede desempeñar en la formación de hábitos fuera de línea y abren la puerta a nuevas estrategias de prevención enfocadas en el entorno digital.