Un fármaco ampliamente utilizado para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad podría convertirse en una herramienta innovadora contra el trastorno por consumo de alcohol. Se trata de la semaglutida, principio activo presente en medicamentos como Ozempic y Wegovy, cuyo uso semanal ha demostrado reducir significativamente los episodios de ingesta excesiva de alcohol.
De acuerdo con un ensayo clínico realizado en Dinamarca y publicado en la revista científica The Lancet, la investigación incluyó a 108 adultos con trastorno por consumo de alcohol de moderado a grave, además de obesidad. Durante 26 semanas, los participantes fueron divididos en dos grupos: uno recibió semaglutida mediante inyección subcutánea semanal y el otro un placebo, ambos acompañados de terapia cognitivo-conductual.
Los resultados evidenciaron una disminución notable en los días de consumo excesivo de alcohol. Mientras que al inicio los pacientes registraban un promedio de 17 días de ingesta elevada en un periodo de 30 días, aquellos tratados con semaglutida redujeron esta cifra a aproximadamente cinco días tras seis meses, frente a los nueve días observados en el grupo placebo.
Asimismo, el volumen total de alcohol consumido mostró una caída considerable. Los pacientes que recibieron el fármaco pasaron de ingerir cerca de 2,200 gramos de alcohol en 30 días a alrededor de 650 gramos, mientras que el grupo de control redujo su consumo a 1,175 gramos en el mismo periodo.
La semaglutida pertenece a la clase de medicamentos conocidos como agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), utilizados principalmente para el control glucémico y la pérdida de peso. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que estos compuestos también podrían influir en los mecanismos cerebrales asociados con la adicción, incluyendo sustancias como la nicotina, el cannabis, la cocaína y los opioides.
Aunque los efectos adversos reportados fueron en su mayoría leves a moderados —principalmente gastrointestinales— y de carácter transitorio, los autores subrayan que el estudio presenta limitaciones, como su tamaño reducido y la falta de seguimiento posterior al ensayo.
Pese a ello, los hallazgos refuerzan la hipótesis de que los agonistas del receptor GLP-1 podrían representar una nueva estrategia terapéutica frente al trastorno por consumo de alcohol, una condición que, según estimaciones, está relacionada con el 5 % de las muertes anuales a nivel mundial.
Especialistas coinciden en que, ante la urgente necesidad de tratamientos más efectivos, este tipo de investigaciones abre la puerta a futuras intervenciones médicas que podrían transformar el abordaje de las adicciones.