La organización Human Rights Watch denunció que el Gobierno de Donald Trump deportó al menos a cuatro mil 353 migrantes cubanos hacia México entre enero de 2025 y marzo de 2026, dejándolos en condiciones de vulnerabilidad extrema y sin acceso adecuado a vivienda, atención médica o mecanismos de regularización migratoria.
De acuerdo con un informe difundido por la organización civil, los cubanos representan más de un tercio de los casi 13 mil migrantes no mexicanos expulsados por Estados Unidos hacia territorio mexicano durante ese periodo, en el marco de un acuerdo bilateral entre ambos gobiernos que, según HRW, no ha sido transparentado públicamente.
La agrupación sostuvo que gran parte de los migrantes deportados quedaron “abandonados a su suerte” en estados del sur de México, particularmente en Chiapas y Tabasco, donde enfrentan altos niveles de violencia, precariedad económica y riesgo de explotación por parte de grupos criminales.
“Nos están abandonando aquí a morir. No hay ayuda, no podemos trabajar porque no tenemos papeles. No nos dan nada, nada… ¿Cómo se supone que vamos a comer, a pagar la renta?”, declaró a Human Rights Watch Harold A., un migrante cubano de 58 años deportado a México.
El reporte señala que México ha recibido cerca del 70 por ciento de las más de 18 mil deportaciones de migrantes de terceros países realizadas por la administración de Donald Trump, cifra que representa un aumento considerable respecto al gobierno de Joe Biden.
Mientras durante la administración de Biden se deportaban menos de 100 cubanos mensualmente hacia México, el último dato disponible bajo la gestión de Trump muestra expulsiones superiores a 500 personas por mes.
La organización recordó que durante años los migrantes cubanos no eran considerados una prioridad en las políticas de deportación estadounidenses, situación que cambió de manera drástica durante el segundo mandato de Trump.
Además de cuestionar las deportaciones, HRW acusó a autoridades estadounidenses de mantener a los migrantes en “condiciones inhumanas” dentro de centros de detención migratoria y de vulnerar su derecho al debido proceso antes de expulsarlos.
Según el documento, muchos cubanos fueron enviados a México sin documentación, dinero ni pertenencias personales, lo que agrava aún más su situación al quedar varados en ciudades fronterizas o del sur del país sin posibilidades claras de regularizar su estancia.
La investigación incluyó entrevistas a 53 migrantes deportados desde Estados Unidos hacia terceros países, entre ellos 41 cubanos que habían residido durante años e incluso décadas en ciudades estadounidenses, principalmente en Florida, tras abandonar Cuba por motivos políticos y de represión gubernamental.
Alcira Silva Hava, autora del reporte, advirtió que fuera del sistema de refugio mexicano, al que muchos migrantes no logran acceder, no existe una vía efectiva para obtener un estatus migratorio duradero.
“Esto los expone a ser explotados por organizaciones criminales”, alertó la investigadora.
El informe también destaca la contradicción entre el endurecimiento de las medidas migratorias hacia cubanos y la postura política de la administración Trump contra el gobierno de Cuba, marcada por sanciones y presiones diplomáticas en busca de un cambio de régimen en la isla.
Esa tensión volvió a escalar recientemente tras la imputación criminal presentada en Miami contra el expresidente cubano Raúl Castro.
Ante este panorama, organizaciones defensoras de derechos humanos solicitaron a los gobiernos de México y Estados Unidos revisar los mecanismos de deportación y garantizar protección humanitaria a las personas expulsadas, particularmente aquellas que no cuentan con redes de apoyo ni opciones legales inmediatas para reconstruir su vida.