29 de May de 2026

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Cambio climático amenaza al maíz mexicano por expansión de peligrosa plaga

El cambio climático ya no sólo representa una amenaza por las sequías, las lluvias extremas o el aumento de temperaturas en México. Ahora, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) alertaron que también podría acelerar la expansión de una plaga capaz de afectar gravemente la producción nacional de maíz y comprometer la seguridad alimentaria del país.

Investigadores del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM señalaron que el incremento sostenido de la temperatura global y la creciente variabilidad climática generan condiciones favorables para que diversas plagas agrícolas se reproduzcan más rápido y sobrevivan en regiones donde antes no podían establecerse.

Uno de los casos que más preocupa a los especialistas es el de la chinche Blissus leucopterus, considerada una plaga devastadora para los cultivos de maíz y cuya expansión podría intensificarse durante las próximas décadas.

El estudio titulado “A threat to food security in Mexico: Climate-driven expansion of maize devastating pest and its economic impact”, elaborado por investigadores de la UNAM y el INIFAP, analizó escenarios climáticos proyectados para 2030, 2050 y 2070 con el fin de evaluar el posible crecimiento territorial de esta especie.

Los resultados muestran que la zona climáticamente favorable para la propagación de la plaga podría aumentar del 12 por ciento actual del territorio nacional a entre 15 y 16 por ciento hacia mediados de siglo.

Los investigadores identificaron focos de alto riesgo en entidades como Oaxaca, Veracruz, Chiapas y Tabasco, donde las condiciones climáticas permitirían que la chinche complete ciclos reproductivos en apenas 15 días, dificultando su control mediante insecticidas.

Además, el estudio advierte que la plaga podría establecerse en Sinaloa, uno de los principales productores de maíz del país y estratégico para el abastecimiento nacional del grano.

Las consecuencias económicas también serían severas. De acuerdo con las proyecciones, las pérdidas derivadas de la expansión de la plaga podrían alcanzar cerca de 600 millones de dólares para 2030 y superar los mil 200 millones de dólares hacia 2070 en escenarios de mayor riesgo climático.

Los especialistas compararon el impacto económico potencial con los daños provocados por desastres naturales de gran magnitud, como el huracán Otis. Las pérdidas representarían alrededor del 0.025 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, aunque el análisis no contempla otros costos indirectos asociados.

El impacto sería especialmente grave para pequeños productores rurales que dependen del maíz tanto para comercialización como para autoconsumo.

Los investigadores subrayaron que el problema trasciende el ámbito económico y representa también un riesgo social y cultural para México, considerado centro de origen y diversificación del maíz.

Actualmente existen al menos 59 razas nativas desarrolladas durante generaciones por comunidades campesinas e indígenas, cuya preservación podría verse amenazada por la expansión de plagas y las alteraciones climáticas.

La afectación tendría repercusiones directas sobre alimentos emblemáticos de la gastronomía mexicana, como la tortilla, el pozole, los tamales y otros productos derivados del maíz, base de la alimentación nacional.

El investigador Bernardo Bastien advirtió además que muchos agricultores podrían verse obligados a abandonar sus tierras debido a las pérdidas constantes y a la dificultad para mantener la producción agrícola, situación que podría detonar procesos de migración rural y debilitamiento de economías locales.

A ello se suma el incremento en el uso de pesticidas para combatir la plaga, lo que representa riesgos adicionales para la salud humana por la exposición prolongada a químicos agrícolas.

Frente a este panorama, los especialistas hicieron un llamado a fortalecer las políticas públicas orientadas a enfrentar los efectos del cambio climático sobre las plagas agrícolas.

Entre las principales propuestas destacan la creación de sistemas de monitoreo y alerta temprana, el fortalecimiento de bases de datos sobre plagas, programas de vigilancia fitosanitaria, el desarrollo de estrategias de control sostenibles, la reducción del uso intensivo de agroquímicos y la recuperación de prácticas tradicionales de manejo agrícola.

Los investigadores concluyeron que enfrentar amenazas como la expansión de Blissus leucopterus requerirá una estrategia integral que combine ciencia, políticas públicas y conocimientos tradicionales para proteger el sistema agrícola mexicano y garantizar la seguridad alimentaria del país.

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