La noche de la clasificación de México a la siguiente ronda del Mundial terminó convirtiéndose en un emotivo homenaje para Guillermo Ochoa, quien disputó sus últimos minutos con la selección nacional y escribió un nuevo capítulo en la historia del futbol internacional al convertirse en uno de los pocos jugadores con participación en seis Copas del Mundo.
A sus 40 años, el guardameta ingresó al minuto 77 del encuentro que el Tricolor ganó 3-0 a República Checa, sustituyendo al portero titular Raúl “Tala” Rangel. La decisión del entrenador Javier Aguirre provocó una de las ovaciones más emotivas de la noche en el Estadio Azteca.
“Sentía que Memo debía jugar. Son decisiones de entrenador, pero era una noche para que México la dedicara a su leyenda que es Memo”, explicó Aguirre al término del encuentro.
La aparición de Ochoa tuvo además un aporte directo en el marcador. Un despeje suyo originó la jugada que culminó con el gol de Álvaro Fidalgo para sellar el 3-0 definitivo en tiempo de compensación.
Visiblemente emocionado, el arquero recordó los momentos más importantes de su trayectoria al pisar nuevamente el césped del estadio que considera su casa, debido a su histórica relación con el Club América.
“Cuando entré me pasaron por la cabeza muchos años, muchas historias, mi primer partido aquí en esta portería, levantar trofeos aquí con mi club. Recordé momentos de mundiales y el cariño de la gente”, expresó el veterano guardameta.
Aunque había sido convocado para su sexta Copa del Mundo, Ochoa no había tenido actividad en los primeros encuentros del torneo. Su ingreso ante los checos fue interpretado por muchos como una despedida oficial, luego de que el propio jugador anunciara que pondrá fin a su etapa con la selección nacional una vez concluida la competencia.
“Todas mis apuestas fueron para llegar a este Mundial y sabía que no iba a ser sencillo. Cuando supe que era en México, entendí que había que sacrificar muchas cosas. Requiere constancia, dedicación y muchas veces soledad, pero creo que salí bien recompensado”, señaló.
La clasificación de México como líder del Grupo A generó las condiciones para que Aguirre otorgara minutos al histórico arquero, cuya carrera mundialista comenzó como suplente en Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006 y continuó desde el banquillo en Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010.
Posteriormente, Ochoa se consolidó como figura indiscutible del combinado nacional gracias a sus memorables actuaciones en Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, donde protagonizó actuaciones destacadas ante selecciones de élite y se convirtió en uno de los referentes del futbol mexicano. Más tarde defendió la portería nacional en Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018 y Copa Mundial de la FIFA Catar 2022.
Su presencia en seis Copas del Mundo lo coloca en un grupo exclusivo de futbolistas que han alcanzado esa marca, entre ellos Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, aunque en el caso del arquero mexicano sólo ha tenido actividad en cuatro de esas ediciones.
La emoción también se reflejó entre sus compañeros. Mateo Chávez, autor del primer gol del encuentro, destacó el liderazgo de Ochoa dentro del grupo.
“Es un ídolo para nosotros, nos ha guiado como grupo”, afirmó.
Al borde de las lágrimas, el arquero agradeció la oportunidad de vivir un último momento con la camiseta nacional frente a la afición mexicana.
“De mi parte lo he dejado todo. Lo he dado todo en mis equipos y en la selección. Me voy vacío porque lo entregué todo y con la cabeza en alto. Estoy feliz”, expresó.
La noche concluyó con un mensaje que resumió el sentir de la afición y del propio cuerpo técnico. Para Javier Aguirre, más allá de la victoria y de la clasificación, el protagonista absoluto fue el guardameta mexicano.
“Fue la noche de Memo Ochoa, que se merece todo lo que le pasa”, sentenció el estratega nacional.