La prohibición del acceso a redes sociales para menores de 16 años en Australia, considerada una de las medidas más estrictas y pioneras del mundo en materia de regulación digital, ha mostrado hasta ahora resultados limitados en la reducción del uso de estas plataformas entre adolescentes, de acuerdo con una investigación publicada en el British Medical Journal (BMJ).
El estudio, difundido este miércoles, concluye que el uso diario de redes sociales se mantuvo prácticamente estable entre los jóvenes de 12 y 13 años, mientras que entre los adolescentes de 14 y 15 años se observó una disminución moderada, al pasar de 78 a 69 por ciento. En contraste, el uso entre quienes tienen 16 años aumentó de 80 a 89 por ciento.
Australia comenzó a aplicar en diciembre pasado una legislación que restringe el acceso de menores a plataformas como Facebook, Instagram y TikTok. La normativa contempla sanciones de hasta 49.5 millones de dólares australianos para las empresas tecnológicas que incumplan las disposiciones, equivalentes a unos 34.2 millones de dólares estadounidenses o cerca de 600 millones de pesos mexicanos.
La investigación se basó en el seguimiento de más de 400 jóvenes de entre 12 y 16 años antes y después de la entrada en vigor de la medida. Los académicos responsables del análisis, pertenecientes a las universidades de Newcastle, Adelaida y Deakin, concluyeron que la implementación de las restricciones ha sido limitada debido a que muchos menores continúan accediendo a las plataformas mediante mecanismos para evadir los controles.
Entre las estrategias detectadas se encuentran la creación de cuentas con información falsa, el uso de navegadores privados y el acceso a través de perfiles pertenecientes a personas mayores de edad.
Pese a estos hallazgos, los investigadores consideran prematuro evaluar el éxito o fracaso de la legislación. Según el informe, los posibles beneficios de la medida podrían manifestarse en un horizonte de hasta diez años, por lo que recomiendan continuar con el monitoreo y fortalecer los mecanismos de verificación y cumplimiento.
La efectividad de la ley también ha sido objeto de debate dentro del gobierno australiano. En marzo pasado, la ministra de Comunicaciones, Anika Wells, acusó a las grandes empresas tecnológicas de no cumplir adecuadamente con las obligaciones establecidas por la legislación.
“Las leyes australianas sobre redes sociales, líderes a nivel mundial, no están fallando. Pero las grandes tecnológicas no las están cumpliendo”, afirmó la funcionaria durante una conferencia de prensa.
A raíz de estas preocupaciones, el organismo regulador de seguridad digital australiano, eSafety, abrió una investigación sobre cinco de las principales plataformas digitales: Facebook, Instagram, Snapchat, TikTok y YouTube, con el fin de determinar posibles medidas correctivas.
Además, eSafety encargó una evaluación independiente a un grupo asesor académico encabezado por la Stanford University, cuyos resultados se esperan para finales de este año y podrían influir en futuras modificaciones a la normativa.
La experiencia australiana ha despertado interés internacional y servido como referencia para otros gobiernos. Países como Indonesia, Malasia, Reino Unido y España ya han implementado o analizan establecer restricciones similares para limitar el acceso de menores a las redes sociales y reforzar la protección de niños y adolescentes en entornos digitales.