La industria textil y de la confección en México, uno de los principales motores manufactureros del país, continúa sustentándose en el trabajo de más de un millón de personas, en su mayoría mujeres, quienes enfrentan condiciones marcadas por la precariedad laboral, bajos salarios y altos niveles de informalidad, de acuerdo con el estudio «Unidas Hilando el Cambio».
Durante la presentación del informe, Brandon Fischer, integrante de Ethos Innovación, señaló que la desigualdad de género sigue siendo una de las principales características del sector de la indumentaria, donde las mujeres representan el 66% de la fuerza laboral, pero ocupan mayoritariamente los puestos con menores ingresos y menos prestaciones.
El estudio estima que la industria emplea a alrededor de 1.16 millones de personas, mientras que el 96% de las empresas dedicadas a esta actividad son microempresas, una condición que, según los investigadores, favorece la persistencia de prácticas laborales precarias y dificulta la supervisión del cumplimiento de los derechos de las y los trabajadores.
Entre los hallazgos destaca que una gran parte de las trabajadoras percibe ingresos inferiores a 6 mil pesos mensuales, mientras que los hombres que desempeñan funciones de supervisión registran remuneraciones considerablemente más altas, evidenciando una brecha salarial asociada al género.
La investigación también documenta que la informalidad laboral afecta de manera desproporcionada a las mujeres. Mientras el 76% de las trabajadoras del sector maquila-textil labora en condiciones de informalidad, entre los hombres la cifra se ubica en 53%, una diferencia de 23 puntos porcentuales que refleja la persistencia de la segregación laboral.
Las consecuencias de esta situación no solo impactan los ingresos, sino también el acceso a la seguridad social y a una pensión. Sonia Meza Ramírez, trabajadora del sector maquila-textil, denunció que muchas mujeres descubren, después de años de trabajo, que no cuentan con las semanas de cotización necesarias para acceder a los beneficios laborales que pensaban haber acumulado.
La trabajadora afirmó que esta problemática responde a un modelo laboral que continúa trasladando los costos de producción a las condiciones de vida de las mujeres, limitando su acceso a derechos fundamentales y perpetuando la vulnerabilidad económica de miles de familias.
Ante este panorama, las trabajadoras hicieron un llamado a las autoridades y al sector empresarial para garantizar el cumplimiento efectivo de la legislación laboral vigente y erradicar las prácticas que vulneran sus derechos.
Lorenza Moreno González, también trabajadora de la industria maquila-textil, resumió esta exigencia al señalar que no buscan privilegios, sino que se respeten los derechos laborales ya establecidos y que ninguna mujer tenga que enfrentar sola la defensa de sus garantías en los centros de trabajo.
El estudio concluye que reducir la informalidad, cerrar la brecha salarial y fortalecer la inspección laboral serán factores clave para avanzar hacia una industria textil más equitativa y con condiciones de trabajo dignas para las miles de mujeres que constituyen la base de este sector productivo en México.