La inteligencia artificial (IA) generativa comienza a perfilarse como uno de los factores que transformarán el mercado laboral en México. Un análisis preliminar presentado por especialistas de la organización México, ¿cómo vamos? estima que alrededor de 2.93 millones de empleos, equivalentes al 4.9% de la fuerza laboral, desempeñan actividades con una exposición media o alta a esta tecnología.
Durante la presentación del estudio, el analista sénior de la coordinación de datos del observatorio, Juvenal Campos, explicó que la evaluación no se centra en los empleos como una unidad completa, sino en las tareas específicas que los integran, identificando aquellas que podrían ser automatizadas o asistidas por la IA con las capacidades tecnológicas actuales.
El especialista subrayó que una mayor exposición no implica necesariamente la desaparición de los puestos de trabajo. Por el contrario, los efectos pueden traducirse en incrementos de productividad, apoyo para realizar determinadas funciones o, en algunos casos, reestructuraciones laborales y reducciones de personal.
El estudio identifica una mayor vulnerabilidad entre las mujeres. Se estima que 1.87 millones de trabajadoras, equivalentes al 7.7% del empleo femenino, desempeñan ocupaciones con alta exposición, mientras que entre los hombres la cifra asciende a 1.06 millones, alrededor del 3% de la población ocupada masculina.
Las actividades con mayor nivel de exposición corresponden principalmente a labores administrativas y de oficina, como secretariado, recepción, atención e información al público, captura de datos y atención telefónica, sectores donde la participación femenina es predominante.
Campos destacó que estos empleos también representan una vía importante para que los jóvenes ingresen al mercado laboral formal, al permitirles acceder a prestaciones, seguridad social, historial de ingresos y oportunidades de financiamiento, por lo que cualquier transformación en estas ocupaciones tendría implicaciones sociales relevantes.
En contraste, profesiones relacionadas con actividades físicas o que requieren atención presencial, como el trabajo doméstico, la venta de alimentos, la peluquería y diversos servicios personales, presentan una menor exposición directa al avance de la inteligencia artificial generativa.
El coordinador de datos de México, ¿cómo vamos?, Axel Eduardo González, contextualizó el fenómeno dentro de un mercado laboral donde la informalidad continúa siendo uno de los principales desafíos nacionales. Actualmente, el 54.8% de la población ocupada trabaja en condiciones de informalidad, mientras que tres de cada diez personas laboran específicamente en el sector informal.
Ante este escenario, González consideró que el reto consiste en elevar la productividad y diseñar estrategias de formalización diferenciadas para cada sector económico, con el fin de fortalecer el empleo formal frente a los cambios tecnológicos.
Por su parte, Alonso de Gortari, especialista en economías y tecnologías emergentes del observatorio, afirmó que aún es incierto si la expansión de la IA contribuirá a aumentar o reducir la informalidad. Explicó que, aunque algunas tareas administrativas podrían automatizarse, la tecnología también puede elevar significativamente la productividad de quienes permanezcan en el empleo formal.
No obstante, advirtió que si las empresas requieren menos personal para determinadas funciones, algunos trabajadores podrían verse obligados a migrar hacia actividades informales como mecanismo de subsistencia.
Los especialistas coincidieron en que el impacto definitivo dependerá de la velocidad con la que aumente la productividad y, sobre todo, de la capacidad del país para preparar a trabajadores y estudiantes mediante programas de capacitación en herramientas de inteligencia artificial. Asimismo, propusieron incorporar indicadores sobre el uso de estas tecnologías en las encuestas laborales nacionales para medir su evolución y orientar futuras políticas públicas.