7 de August de 2026

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Cohete de SpaceX impacta la Luna tras un año a la deriva; científicos alertan por creciente basura espacial

Un segmento de un cohete Falcon de SpaceX impactó de forma accidental la superficie de la Luna, tal como habían anticipado especialistas en seguimiento espacial, luego de permanecer más de un año a la deriva tras completar una misión de transporte de módulos de alunizaje. Aunque el choque no fue observado directamente, científicos confirmaron la colisión mediante evidencia obtenida por telescopios, en un hecho que reaviva el debate sobre la acumulación de basura espacial en el entorno lunar.

El impacto ocurrió a una velocidad aproximada de 8 mil 700 kilómetros por hora, en una región cercana al cráter Einstein, ubicada en el borde occidental de la Luna, una zona de difícil observación desde la Tierra por encontrarse cerca del límite entre la cara visible y la cara oculta del satélite.

La confirmación llegó gracias al Telescopio Extremadamente Grande del Observatorio Europeo Austral, instalado en Chile. El equipo encabezado por Carl Schmidt, de la Universidad de Boston, detectó una columna de sodio y litio que se extendió decenas de kilómetros en el espacio durante varios minutos después del choque, considerada una clara evidencia del impacto.

Aunque no existen imágenes directas del momento de la colisión, el astrónomo Jonathan McDowell aseguró que las observaciones previas de la etapa superior del cohete mostraban una trayectoria inequívoca hacia la superficie lunar.

«No me cabe la menor duda de que el cohete está ahora hecho pedacitos diminutos esparcidos por la Luna cerca del cráter Einstein», afirmó el especialista, quien recordó que el objeto ya no tenía capacidad de maniobra desde hacía meses.

El cohete había sido lanzado desde Cabo Cañaveral el 15 de enero de 2025 para colocar en ruta hacia la Luna dos módulos de alunizaje privados: Blue Ghost, de Firefly Aerospace, y Resilience, de la empresa japonesa ispace. Mientras Blue Ghost logró un histórico alunizaje exitoso, convirtiéndose en la primera nave privada en conseguirlo, Resilience terminó estrellándose durante su intento de descenso.

Desde SpaceX, Julianna Scheiman explicó que el impacto nunca fue planificado y atribuyó el accidente a una combinación de la influencia gravitacional y la actividad solar, factores que desviaron lentamente la trayectoria del cohete hasta convertirlo en un objeto con rumbo inevitable hacia la Luna.

La empresa señaló que trabaja junto con la NASA para desarrollar estrategias que eviten incidentes similares en futuras misiones, especialmente ante el incremento previsto de lanzamientos con destino al satélite natural.

El caso revive la preocupación por la creciente presencia de desechos espaciales en la Luna. En 2022, otra etapa de un cohete, atribuida a una misión china, también impactó accidentalmente la superficie lunar. Especialistas consideran probable que otros restos de misiones espaciales hayan chocado contra el satélite durante décadas sin haber sido detectados.

Los científicos esperan ahora que el Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA sobrevuele la zona del impacto durante los próximos días para obtener imágenes del nuevo cráter generado por la colisión y confirmar de manera visual la magnitud de los daños.

El incidente ocurre en un momento en que la Luna vuelve a convertirse en el principal escenario de la exploración espacial. Estados Unidos y China mantienen una intensa competencia por establecer una presencia permanente en el satélite, mientras la NASA avanza con el programa Artemis para regresar astronautas a la superficie lunar por primera vez desde las misiones Apolo.

SpaceX, con su nave Starship, y Blue Origin, con el módulo Blue Moon, serán actores clave en los futuros alunizajes tripulados previstos para los próximos años. Sin embargo, especialistas advierten que el aumento del tráfico espacial exigirá nuevas normas internacionales para controlar los residuos en órbita y evitar impactos que puedan comprometer futuras operaciones científicas y humanas.

«Las cosas se van a poner mucho más ajetreadas cerca de la Luna», advirtió Jonathan McDowell, quien consideró que, conforme aumenten las misiones, impactos como el ocurrido esta semana dejarán de ser aceptables por el riesgo que representan para la infraestructura y las expediciones del futuro.

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