8 de September de 2026

Blog Post

En Breve > News > Mundo > Fumar podría aumentar la soledad, advierte estudio realizado en 15 países de Europa

Fumar podría aumentar la soledad, advierte estudio realizado en 15 países de Europa

Fumar no solo representa un riesgo para la salud física; también podría tener consecuencias en la vida social y emocional de las personas, de acuerdo con una investigación presentada en el Congreso de la Sociedad Respiratoria Europea (ERS), celebrado en Barcelona, España.

El estudio, encabezado por Keir Philip, profesor clínico del Instituto Nacional del Corazón y el Pulmón del Imperial College de Londres, analizó información de más de 50 mil personas de 15 países europeos y encontró que los fumadores activos reportan mayores niveles de soledad que quienes no fuman.

La investigación utilizó datos de la Encuesta sobre Salud, Envejecimiento y Jubilación en Europa (SHARE) y aplicó la escala de soledad desarrollada por la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), que considera aspectos como la falta de compañía, sentirse excluido o percibirse aislado de otras personas.

Los participantes respondieron el cuestionario al inicio del estudio y nuevamente dos años después, lo que permitió observar no solamente las diferencias entre fumadores y no fumadores, sino también la evolución de la sensación de soledad.

La edad promedio de los participantes fue de 67 años y 22% fumaba al comenzar la investigación. Además, 48.5% padecía más de dos enfermedades crónicas.

La soledad aumentó entre los fumadores

Los resultados mostraron que las personas que fumaban activamente se sentían más solas que quienes no fumaban, incluso después de considerar factores como la edad y el sexo.

Pero el hallazgo más relevante fue que los fumadores también experimentaron un mayor incremento de la soledad con el paso del tiempo. La relación se mantuvo relativamente estable entre las distintas regiones europeas analizadas.

“Fumar se asocia a un aumento de la soledad en las personas mayores, lo que sugiere que fumar podría perjudicar la salud psicosocial además de tener efectos físicos”, explicó Philip.

El investigador destacó que estudios anteriores habían planteado principalmente la posibilidad de que la soledad llevara a las personas a fumar, pero existía mucha menos evidencia sobre el proceso inverso: que el tabaquismo pudiera contribuir a una mayor soledad.

Enfermedades y restricciones sociales podrían explicar el vínculo

Los investigadores plantean varias posibles explicaciones para esta relación. Una de ellas está vinculada con las enfermedades que puede provocar o agravar el consumo prolongado de tabaco.

A medida que estos padecimientos avanzan, pueden limitar la movilidad y capacidad física de las personas, dificultando su participación en actividades sociales, reuniones y otros espacios de convivencia.

Otro posible mecanismo está relacionado con los cambios en las normas sociales alrededor del tabaco.

Las restricciones para fumar en lugares públicos y el aumento de los espacios libres de humo podrían hacer que determinados sitios sean menos atractivos para los fumadores o reducir sus oportunidades de convivencia con otras personas.

De esta manera, el tabaquismo podría generar un círculo en el que las consecuencias físicas del consumo y las barreras sociales terminan favoreciendo un mayor aislamiento.

Philip consideró necesario incorporar esta dimensión a los mensajes de prevención y tratamiento contra el tabaquismo, de manera que las personas conozcan que sus efectos pueden ir más allá de enfermedades respiratorias, cardiovasculares o distintos tipos de cáncer.

La soledad, un desafío de salud pública

Des Cox, miembro del Consejo de Defensa de la ERS y profesor clínico del University College de Dublín, quien no participó en la investigación, señaló que la soledad se ha convertido en uno de los principales desafíos de salud pública.

El especialista consideró relevante que el estudio identifique al tabaquismo como un posible factor de riesgo para la soledad, particularmente porque se trata de un hábito para el cual existen tratamientos eficaces.

Los investigadores subrayaron que ayudar a los fumadores a abandonar el consumo de tabaco puede generar beneficios tanto físicos como psicosociales, al tiempo que insistieron en la importancia de prevenir que las nuevas generaciones desarrollen dependencia a la nicotina.

El estudio abre así una nueva perspectiva sobre las consecuencias del tabaquismo: dejar de fumar no solamente podría contribuir a vivir más y con mejor salud física, sino también a preservar los vínculos sociales y reducir el riesgo de aislamiento y soledad.

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *