8 de September de 2026

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Amazonia alberga más de 2 mil 700 especies de peces de agua dulce

La Amazonia alberga más de 2 mil 700 especies de peces de agua dulce, alrededor de 15 por ciento de todas las especies conocidas en el mundo, de acuerdo con la cuarta edición del informe Peixes Esquecidos da Amazônia, divulgado este martes en Brasil.

El estudio fue elaborado por The Nature Conservancy (TNC) con la participación de más de 50 especialistas pertenecientes a 30 organizaciones. Entre sus principales hallazgos destaca que aproximadamente dos terceras partes de las especies amazónicas son exclusivas de esta región, lo que convierte a la cuenca en uno de los mayores reservorios de biodiversidad de agua dulce del planeta.

Los investigadores consideran que la conservación de estos ecosistemas debe ser una prioridad, debido a que la Amazonia todavía mantiene extensos sistemas de ríos conectados. Esta condición representa, a su juicio, una oportunidad para proteger la biodiversidad antes de que los daños ambientales alcancen una escala difícil de revertir.

Fernanda Silva, científica de TNC y autora principal del informe, explicó que mientras numerosos programas de conservación en el mundo buscan restaurar ecosistemas después de que han sido degradados, la Amazonia todavía permite proteger un sistema natural que continúa funcionando.

Los peces, piezas clave del equilibrio amazónico

La importancia de estas especies va más allá de su diversidad. Los peces cumplen funciones esenciales dentro del equilibrio ecológico de la selva.

Especies como los tambaquis, pacus y matrinxãs ingresan durante las inundaciones a zonas boscosas para alimentarse de frutos. Al desplazarse, contribuyen a transportar y dispersar semillas a grandes distancias, favoreciendo la regeneración de la vegetación.

Otros peces permiten trasladar nutrientes y energía entre los ecosistemas acuáticos y terrestres. Por ello, una disminución de sus poblaciones puede desencadenar efectos en cadena que impacten tanto a la vegetación como a otras especies, entre ellas delfines de río, nutrias gigantes y diversas aves.

El informe destaca particularmente la necesidad de mantener la conectividad de los sistemas fluviales. Como ejemplo, señala a la dourada, especie que realiza la migración exclusivamente en agua dulce más larga registrada hasta ahora, con desplazamientos superiores a 11 mil kilómetros durante su ciclo de vida, desde zonas cercanas a los Andes hasta el estuario del Amazonas.

Advierten sobre amenazas a las poblaciones de peces

Pese a la enorme riqueza biológica de la región, los investigadores advierten que varias especies enfrentan condiciones cada vez más adversas.

De acuerdo con el informe, 144 especies amazónicas están catalogadas como amenazadas en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), mientras que otras 334 aparecen bajo la categoría de datos insuficientes, lo que significa que todavía no existe información suficiente para determinar con precisión su situación.

El cambio climático representa uno de los principales desafíos. En determinadas regiones, las proyecciones apuntan a reducciones superiores a 40 por ciento en la descarga anual de los ríos.

Además, las sequías prolongadas pueden reducir los niveles de oxígeno en el agua y alterar los ciclos reproductivos de los peces, aumentando la presión sobre poblaciones que ya enfrentan modificaciones de sus hábitats.

Por ello, el informe plantea que la protección de los peces amazónicos requiere conservar no solamente determinadas especies o zonas aisladas, sino mantener conectados los ríos, bosques inundables y demás ambientes que integran el sistema acuático de la cuenca.

Una riqueza fundamental para las comunidades

La biodiversidad de peces también tiene una dimensión económica y social. Al menos 200 especies son capturadas con fines comerciales, mientras que la pesca ornamental moviliza millones de ejemplares cada año.

La pesca representa además una fuente fundamental de alimento y sustento económico para las poblaciones amazónicas, por lo que la pérdida de biodiversidad tendría consecuencias que alcanzarían directamente a las comunidades que dependen de los ecosistemas fluviales.

El informe reconoce asimismo el papel de los pueblos indígenas y comunidades tradicionales, cuyos conocimientos sobre los ecosistemas amazónicos han contribuido al manejo de los recursos naturales.

En Brasil, Perú, Bolivia y Colombia existen iniciativas de manejo comunitario que abarcan cerca de 13 millones de hectáreas, una superficie que refleja la importancia de involucrar a las poblaciones locales en las estrategias de conservación.

Los especialistas consideran que la Amazonia enfrenta un momento decisivo: preservar la conectividad de sus ríos y la diversidad de sus peces permitiría evitar pérdidas de biodiversidad a gran escala y, al mismo tiempo, proteger una fuente esencial de alimento, economía y equilibrio ecológico para millones de personas.

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