14 de October de 2026

Blog Post

En Breve > News > Mundo > Caral, la civilización más antigua de América, desarrolló tecnología para reducir daños por sismos hace 5 mil años

Caral, la civilización más antigua de América, desarrolló tecnología para reducir daños por sismos hace 5 mil años

La civilización de Caral, considerada la más antigua de América, desarrolló hace aproximadamente 5 mil años conocimientos arquitectónicos, agrícolas y astronómicos que le permitieron adaptarse a un territorio diverso, establecer vínculos con otras poblaciones y reducir los daños provocados por los sismos.

Así lo informó la arqueóloga Ruth Shady, directora de la Zona Arqueológica Caral, en Perú, quien destacó que las investigaciones realizadas durante 32 años en este yacimiento han permitido comprender cómo sus habitantes organizaron sus actividades productivas y sociales, al tiempo que desarrollaron soluciones para convivir con las condiciones naturales de su entorno.

Los estudios abarcan 12 centros urbanos y muestran que esta sociedad articuló los recursos agrícolas de los valles con los productos marinos del litoral. Asimismo, desarrolló conocimientos para gestionar el agua de acuerdo con los ciclos naturales y complementar las actividades económicas de distintas regiones.

Shicras, una solución arquitectónica contra los sismos

Uno de los principales aportes tecnológicos de Caral fue el uso de las shicras, bolsas elaboradas con fibras vegetales y rellenas de piedras que se colocaban en los rellenos de plataformas y otras estructuras arquitectónicas.

De acuerdo con Shady, estudios experimentales indican que este sistema contribuye a reducir los efectos de los movimientos sísmicos sobre las construcciones, lo que evidencia el desarrollo de técnicas adaptadas a las características geológicas del territorio peruano.

La utilización de estos materiales demuestra que los habitantes de Caral encontraron alternativas constructivas para enfrentar los riesgos naturales mucho antes del desarrollo de la ingeniería moderna.

La planificación de grandes edificios públicos, plazas circulares y conjuntos residenciales también refleja la capacidad de organización y trabajo colectivo de esta civilización, que logró levantar complejos arquitectónicos mediante la coordinación de sus habitantes.

Además, la orientación de determinadas edificaciones ofrece indicios sobre la observación de los ciclos celestes y el conocimiento del tiempo. Estos saberes habrían contribuido a organizar las actividades agrícolas, sociales y ceremoniales, lo que revela la importancia de la astronomía en la vida cotidiana de la población.

Redes de intercambio entre la costa, los Andes y la Amazonía

Las investigaciones también han documentado que Caral mantuvo relaciones con comunidades de distintas regiones de Sudamérica, incluidas poblaciones de la costa, los Andes, la Amazonía y territorios del actual Ecuador.

Entre las evidencias arqueológicas destacan objetos elaborados con Spondylus, un molusco procedente de las costas ecuatorianas, así como plumas de guacamayo y caracoles amazónicos.

Estos materiales sugieren la existencia de redes de intercambio que facilitaron la circulación de productos, conocimientos, tecnologías y prácticas culturales mediante rutas terrestres, marítimas y fluviales.

Shady señaló que la diversidad ambiental y los recursos disponibles en cada región favorecieron la complementariedad productiva y la interacción entre las poblaciones, lo que permitió fortalecer sus vínculos económicos y sociales.

Los hallazgos de Caral ofrecen así una perspectiva sobre las capacidades de una de las primeras sociedades complejas del continente americano, cuya arquitectura, organización colectiva y adaptación al medio natural continúan aportando información sobre el desarrollo de las civilizaciones antiguas.

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *