27 de October de 2026

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Duelos invisibles: pérdidas que afectan la salud emocional y que muchas personas sufren en silencio

La pérdida de una mascota, el fin de una relación sentimental, la pérdida del empleo o el diagnóstico de una enfermedad pueden desencadenar un proceso de duelo que no siempre recibe comprensión de la sociedad. Estas experiencias, conocidas como duelos invisibles, silenciosos o desautorizados, pueden afectar la salud emocional, incluso cuando quienes las atraviesan sienten que no tienen derecho a expresar su dolor.

Mariana Rodríguez Lugo, académica de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que estos duelos surgen cuando una persona pierde algo significativo en su vida, pero su entorno no reconoce la importancia de esa pérdida.

La falta de comprensión puede hacer que quienes atraviesan estas situaciones oculten sus sentimientos o minimicen su sufrimiento, lo que dificulta el proceso de adaptación.

Erika Gutiérrez Martínez, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, advirtió que la ausencia de apoyo social puede impedir que las personas hablen abiertamente sobre sus emociones y experiencias.

Cuando el entorno resta importancia a una pérdida, explicó, quienes la enfrentan pueden terminar por invalidar su propio dolor, al considerar que su tristeza no está justificada o que deberían recuperarse rápidamente.

¿Cuáles son los duelos invisibles más comunes?

Las especialistas identifican diversas experiencias que pueden desencadenar un duelo invisible, dependiendo del significado que tengan para cada persona.

Entre ellas se encuentran la muerte de una mascota que formaba parte de la familia; la pérdida del empleo y de la estabilidad económica; el término de una relación sentimental y de los proyectos compartidos; así como la pérdida de un embarazo, que en ocasiones se vive sin acompañamiento emocional.

También puede presentarse tras recibir el diagnóstico de una enfermedad que obliga a modificar la vida cotidiana, perder una amistad significativa o enfrentar los cambios en la relación con un ser querido que vive con demencia u otro padecimiento.

Aunque estas circunstancias son distintas, tienen un elemento en común: la persona debe adaptarse a una nueva realidad mientras procesa emociones que pueden ser difíciles de expresar.

Las académicas subrayaron que ninguna pérdida debe considerarse insignificante por el simple hecho de que otras personas no comprendan su impacto. La intensidad del duelo depende, en buena medida, del significado que tenía aquello que se perdió.

¿Cómo afectan a la salud física y mental?

Los duelos invisibles pueden manifestarse mediante cambios emocionales, físicos y cognitivos. Entre los posibles efectos se encuentran el cansancio, las dificultades para concentrarse, los problemas de memoria y una menor capacidad para resolver las actividades cotidianas.

También pueden aparecer tristeza, enojo, vergüenza y culpa, así como la necesidad de aislarse para evitar comentarios que minimicen lo ocurrido.

Rodríguez Lugo recomendó prestar atención a señales como el aislamiento social, la pérdida del apetito, el abandono del autocuidado y la falta de interés por actividades que antes generaban satisfacción.

La especialista recordó que no existe un plazo universal para dejar de sentir tristeza. Cada persona procesa las pérdidas de manera diferente, por lo que exigirse una recuperación inmediata puede aumentar el malestar.

Si las emociones comienzan a interferir de manera importante con la vida cotidiana, las relaciones personales o el cuidado propio, es recomendable buscar orientación de un profesional de la salud mental.

Recomendaciones para afrontar un duelo invisible

Las especialistas de la UNAM señalan que el primer paso consiste en reconocer las emociones sin juzgarse ni restarles importancia. Aceptar la tristeza, el enojo o la culpa permite identificar lo que se está experimentando y avanzar en el proceso de adaptación.

También recomiendan buscar apoyo en familiares, amistades o personas que hayan atravesado experiencias similares, siempre que se trate de espacios donde exista escucha y comprensión.

Mantener hábitos de autocuidado, como alimentarse adecuadamente, realizar actividad física y conservar rutinas cotidianas, puede contribuir al bienestar durante el duelo.

Asimismo, es importante evitar las comparaciones con las experiencias de otras personas y recordar que no existe una única manera de afrontar una pérdida.

La UNAM enfatiza que superar un duelo no significa olvidar lo ocurrido ni dejar de sentir afecto por aquello que se perdió, sino aprender a continuar con la vida sin negar las emociones que acompañan esa experiencia.

“Se trata de caminar con el dolor y seguir haciendo las cosas que son importantes para nosotros”, concluyó Rodríguez Lugo.

Reconocer los duelos invisibles y ofrecer apoyo sin juzgar puede ayudar a que quienes atraviesan una pérdida encuentren espacios seguros para expresar sus sentimientos y reciban la atención que necesitan.

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