27 de October de 2026

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Casi 3 millones de derechohabientes del IMSS buscan atención médica fuera del instituto

Casi tres millones de derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) recurrieron a servicios médicos externos, ante las dificultades para conseguir citas, los largos tiempos de espera y la distancia hasta las unidades de atención, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2025 (Ensanut).

De los 8 millones 540 mil 278 pacientes atendidos que contabiliza la encuesta, 2 millones 953 mil 669 recibieron atención fuera del instituto, mientras que 5 millones 586 mil 609 acudieron a unidades del IMSS.

La situación representa un gasto adicional para las familias que, además de contribuir al financiamiento de la seguridad social, deben pagar consultas particulares cuando no consiguen atención oportuna en las instituciones públicas.

Éctor Jaime Ramírez Barba, médico y diputado federal del Partido Acción Nacional (PAN), advirtió que esta situación obliga a los trabajadores a destinar recursos adicionales para atender sus problemas de salud.

“Los trabajadores están pagando dos veces por su salud: primero con sus cuotas al IMSS y después cuando tienen que acudir a un consultorio privado porque no consiguen una cita, no encuentran medicamentos o necesitan estudios que la institución no les proporciona oportunamente”, señaló.

La Ensanut identificó tres de las principales razones por las que los derechohabientes buscaron atención fuera del Seguro Social: 46.3% mencionó que las citas disponibles eran para fechas demasiado lejanas; 36.8% reportó largos tiempos de espera para pasar a consulta, y 33.3% señaló la distancia hasta su unidad médica.

Ramírez Barba, secretario de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, atribuyó estos obstáculos a la saturación de las instalaciones, la insuficiencia de personal y las deficiencias en la organización de los servicios médicos.

El legislador señaló que un médico familiar puede atender, en promedio, a 24 pacientes durante una jornada de seis horas, lo que equivale a 15 minutos por consulta. Cuestionó si ese tiempo es suficiente para explorar, diagnosticar, explicar tratamientos y dar seguimiento adecuado a personas con enfermedades crónicas, como diabetes e hipertensión.

Consultorios privados, la principal alternativa

Los consultorios particulares se convirtieron en la opción más frecuente para los derechohabientes que buscaron atención fuera del IMSS.

Según la encuesta, 41.8% acudió a consultorios ubicados en el domicilio de médicos particulares; 19.7% utilizó establecimientos anexos a farmacias, y 17% recibió atención en consultorios dentro de hospitales privados. En conjunto, estas tres alternativas concentraron 78.5% de los casos.

La cercanía y la rapidez del servicio influyeron en la elección. El 34.3% de los pacientes mencionó la proximidad del establecimiento, 21.2% destacó la rapidez de la atención, 11.8% señaló que no necesitaba cita y 7.7% valoró que el tiempo para obtenerla era corto.

El costo también varía según el tipo de establecimiento. Quienes acudieron a consultorios anexos a farmacias pagaron, en promedio, 117.79 pesos por consulta, aunque la mitad desembolsó hasta 65 pesos. En los consultorios ubicados en domicilios de médicos particulares, la mitad de los pacientes pagó alrededor de 380 pesos.

Estas cantidades corresponden a consultas y no incluyen necesariamente el costo de medicamentos, análisis clínicos, estudios diagnósticos u otros procedimientos que las familias deban cubrir por separado.

Familias destinan miles de millones a consultas particulares

El gasto en atención privada también quedó reflejado en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024 (ENIGH), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De acuerdo con esta medición, los hogares mexicanos desembolsaron 9 mil 315.6 millones de pesos durante un trimestre de 2024 para pagar consultas médicas particulares generales, de especialidad y relacionadas con el embarazo.

De ese total, 5 mil 599.2 millones de pesos correspondieron a hogares donde al menos una persona tenía derechohabiencia del IMSS. La cifra no contempla los gastos adicionales en medicamentos adquiridos por separado, análisis clínicos y otros estudios médicos.

Por otra parte, un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) señala que los hogares mexicanos gastaron, en promedio, 6 mil 421 pesos anuales de su bolsillo en servicios de salud durante 2024, lo que representó un incremento real de 7.9% respecto a 2022.

El aumento fue mayor entre las familias de menores ingresos, para las que el gasto se elevó hasta 23%. Del desembolso total, 38.3% se destinó a medicamentos, 34.7% a atención ambulatoria y 27% a servicios hospitalarios.

La presión económica también alcanza a quienes carecen de seguridad social. La Ensanut reportó que 65.1% de las personas sin derecho o acceso a instituciones de salud que recibieron atención acudió a establecimientos particulares o consultorios anexos a farmacias.

Al considerar a toda la población que recibió atención por algún problema de salud, los servicios privados y los consultorios anexos a farmacias concentraron 44.6% de las consultas identificadas, frente a 52.8% correspondientes a instituciones públicas.

Proponen establecer plazos máximos de atención

Ante las dificultades para obtener consultas oportunas, Ramírez Barba propuso establecer por ley tiempos máximos de atención médica, incluido un plazo de hasta 72 horas para una primera consulta de medicina familiar en casos no urgentes.

También planteó crear mecanismos para que el IMSS cubra el costo de los servicios externos cuando el instituto no pueda atender a sus derechohabientes dentro de los plazos establecidos.

“Si el IMSS no garantiza oportunamente la atención a la que está obligado, debe cubrir su costo. Los trabajadores ya pagaron por ese derecho y el gobierno tiene la obligación de respetarlo”, sostuvo.

El legislador adelantó que el próximo 6 de noviembre comparecerán ante las Comisiones Unidas de Salud y Seguridad Social de la Cámara de Diputados el director general del IMSS, Zoé Robledo; el secretario de Salud, David Kershenobich; el titular del ISSSTE, Martí Batres, y el director del IMSS-Bienestar, Alejandro Svarch.

Durante estos encuentros, indicó, buscarán conocer el número de derechohabientes que esperan una consulta, las cirugías pendientes, los problemas de suministro de medicamentos y las razones por las que las familias recurren cada vez más a servicios particulares.

Por su parte, Gabriela Luna Ruiz, académica del Departamento de Economía y especialista en farmacoeconomía de la Universidad Iberoamericana, explicó que el uso de servicios privados por parte de afiliados al IMSS no es un fenómeno nuevo. Sin embargo, los tiempos de espera, los traslados y las dificultades para obtener medicamentos incrementan los costos que enfrentan los pacientes.

La especialista destacó que los consultorios anexos a farmacias funcionan como una alternativa complementaria a los servicios públicos, particularmente para atender enfermedades respiratorias y gastrointestinales. No obstante, advirtió que estos gastos representan una carga adicional para los hogares.

Las familias de menores ingresos enfrentan mayores dificultades para sustituir la atención pública por consultas privadas, especialmente cuando requieren tratamientos prolongados.

Los datos muestran que, además de la cobertura médica, uno de los principales desafíos del sistema de salud mexicano consiste en garantizar atención oportuna y accesible, para evitar que las limitaciones de los servicios públicos se traduzcan en mayores gastos de bolsillo para los hogares.

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