6 de November de 2026

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Comer tarde por la noche podría aumentar hasta 30% el riesgo de enfermedades hepáticas

Comer durante las últimas horas de la noche podría representar un riesgo adicional para la salud del hígado, al incrementar entre 20 y 30 por ciento la presencia de enfermedades hepáticas, entre ellas el hígado graso y la cirrosis, de acuerdo con una investigación realizada por científicos de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón (OHSU), en Estados Unidos.

El estudio, publicado en la revista científica Clinical Gastroenterology and Hepatology, identificó una asociación entre los hábitos de alimentación nocturna y una mayor frecuencia de dos padecimientos: la enfermedad hepática esteatósica asociada a la disfunción metabólica y la cirrosis.

Los investigadores explicaron que el hígado desempeña funciones fundamentales en el procesamiento de nutrientes, la regulación del metabolismo y el almacenamiento de energía, actividades que están coordinadas por el reloj biológico del organismo. Por ello, los horarios de alimentación también pueden influir en su funcionamiento.

Para desarrollar el análisis, el equipo científico examinó información de casi 200 mil participantes pertenecientes a tres grandes investigaciones nacionales: el Estudio de Salud de las Enfermeras, el Estudio de Salud de las Enfermeras II y el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud.

A partir de los hábitos alimenticios y de estilo de vida reportados por los participantes, los investigadores compararon los patrones de alimentación y buscaron asociaciones con los diagnósticos de hígado graso y cirrosis.

Los resultados mostraron que las personas que acostumbraban comer después de la cena o incluso después de acostarse presentaban entre 20 y 30 por ciento más casos de enfermedades hepáticas, en comparación con quienes no tenían este hábito.

Robert Wilechansky, hepatólogo especializado en trasplantes de hígado y autor principal de la investigación, explicó que uno de los objetivos fue determinar si modificar los horarios de alimentación, sin necesariamente cambiar la composición de la dieta, podría generar beneficios para la salud.

El especialista señaló que el hígado está estrechamente sincronizado con los ritmos circadianos, por lo que comer cuando el organismo se prepara para dormir puede interferir con sus procesos metabólicos.

También destacó que los trabajadores nocturnos enfrentan una mayor desincronización entre el ciclo natural de sueño y vigilia, situación que se ha relacionado con mayores índices de obesidad y enfermedades cardiovasculares.

Por su parte, Andrew McHill, profesor asociado y especialista en sueño y ritmos circadianos de OHSU, explicó que el momento en que las personas duermen, comen o realizan actividad física tiene consecuencias importantes para el funcionamiento del organismo.

De acuerdo con el investigador, consumir alimentos durante la noche, cuando el reloj biológico favorece el descanso, puede reducir la eficiencia con la que el cuerpo metaboliza los nutrientes y contribuir, con el tiempo, al desarrollo de obesidad, diabetes y alteraciones hepáticas.

Ante estos hallazgos, Wilechansky consideró que limitar el consumo de calorías varias horas antes de acostarse podría ser una medida favorable. Sin embargo, aclaró que no todas las personas que desarrollan hígado graso evolucionan hacia complicaciones graves, como la cirrosis.

Los autores también reconocieron que se trata de un estudio observacional, basado en hábitos alimenticios reportados por los propios participantes, por lo que sus resultados no demuestran que comer tarde sea una causa directa de las enfermedades hepáticas.

Para profundizar en esta relación, un equipo de OHSU trabaja en una nueva investigación que dará seguimiento directo a los horarios de alimentación y evaluará si adelantar las comidas produce mejoras en los indicadores clínicos relacionados con el hígado graso.

Los resultados se suman a la evidencia científica que destaca la importancia de los ritmos biológicos en la salud metabólica y abren nuevas líneas de investigación sobre cómo los horarios de alimentación pueden influir en la prevención de enfermedades hepáticas.

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